1498-09-27 -Visita a los Partidos de Sierra
de Segura y Murcia. Visita a Orcera. (AHN. Guía de las OO.MM. Mss. Santiago. Sign. 1069 C pág. 145-152.
Archivo General de la Región de Murcia).
Visitación de Orçera
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En veinte y siete días de septiembre de noventa y ocho años (27-09-1498), los dichos visitadores fueron a visitar a Orçera, que es arrabal de la villa de Segura, a donde hicieron juntar a Martín Sánchez de las Vayonas y a Juan Gómez y a Juan del Río y a Alvaro Rodríguez y a Gonzalo López de Alcaraz y otros vecinos del dicho lugar Orçera, a los cuales fue notificado el poder de sus altezas y por ellos fue obedecido con aquella reverencia y acatamiento que debían y en cuanto /146/ al cumplimiento, que estaban prestos de cumplirlo en todo y por todo según que en ellos se contiene, testigos, Francisco Martínez, Vicario de Yeste e Yñigo de Heredia, cura de Orçera.
Y luego los dichos visitadores mandaron a los regidores del dicho lugar que den la copia de los vecinos del dicho lugar y asimismo de los cuantiosos que en él hay, hoy en todo el día, según sus altezas mandan por los dichos sus poderes, so pena de la merced de sus altezas, testigos los dichos.
Y luego preguntaron los dichos visitadores si había pregonero en el dicho lugar, los cuales dijeron que no lo tenían; les fue notificado que si tenían queja del comendador o de sus alcaides o mayordomos o mamposteros que lo vengan a denunciar ante ellos y que les harán cumplimiento de justicia.
Otrosí les fue notificado que por cuanto sus altezas mandan por la margen de la relación, que les fue hecha de la visitación pasada, que llamadas y oídas las partes sopesan (¿) a quien pertenecía el reparo de una torre que está en el dicho lugar, si pertenecía al Comendador o al dicho lugar Orçera, por ende que les mandaban y mandaron que si entiende que el dicho reparo no es a cargo del dicho Concejo sino del dicho Comendador que hoy en todo el día aleguen ante ellos la razón o razones que tiene en su defensión con apercibimiento que no las diciendo les mandarán reparar la dicha torre y hará sobre todo lo que fuere justicia.
Visitación de la iglesia
Y luego los dichos visitadores fueron a visitar la iglesia del dicho lugar, la cual es de la vocación de San Mateo, la cual es de una nave y está armada sobre tres arcos y sobre ellos cubierta de madera de pino labrado y una buena tribuna, la cual tiene un altar mayor, en el cual está la imagen de Nuestra Señora de bulto, bien ataviada en un paño de lienzo en la pared pintado las imágenes de San Mateo y de la Trinidad y de Santiago.
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Junto con este altar está un sagrario hecho de yeso con sus puertas y cerrojo y pintado a la redonda ciertas imágenes de San Sebastián y Santa Quiteria.
Y luego el dicho cura de Valdiacete se vistió una sobrepelliz y una estola encima y con aquella reverencia y acatamiento que debía, visitó el Santo Sacramento del Corpus Cristi, el cual halló en el dicho sagrario, dentro en un cofre de madera pintado, cubierto con dos palias labradas y dentro del dicho cofre estaban unos corporales de lienzo de lino basto y una hijuela y en ella el Corpus Cristi honestamente puesto.
Y luego preguntaron al cura de la dicha iglesia cuánto había que lo había renovado, el cual respondió que cuatro días. Y visitó el olio de la crisma que estaba en el dicho sagrario y el olio “ynfermorum” en tres ampollas de estaño cubiertas un paño de lienzo a buen recaudo.
Y luego visitó el dicho cura la pila del bautismo, en la cual halló agua bendecida para bautizar; le mandaron al dicho cura que la consuma luego y que cada vez que hubiere de bautizar, bendiga el agua y la consuma luego, lo cual le mandó que haga en virtud de obediencia.
Y luego se hizo inventario de los bienes de la iglesia en la manera siguiente:
Plata
Una cruz de plata grande con un crucifijo dorado con unos esmaltes.
Otra cruz de plata pequeña sin pie para portapaz.
Un cáliz y una patena que pesa hasta marco y medio.
Unas ampollas nuevas de plata que pesan un marco y dos onzas.
Ornamentos
Una ara en el altar mayor con unos corporales.
Un vestimento de terciopelo morado con su cenefa bien obrada.
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Otro vestimento de zarzahán con su estola y manípulo.
Otro vestimento de damasco azul con su cenefa de hilo de oro.
Otro vestimento de lienzo con su estola y manípulo.
Diez pedazos pequeños de zarzahán, chicos y grandes.
Otro vestimento de lienzo con su aparejo.
Una casulla de lienzo negro y una capa de zarzahán.
Una capa de albornos negra para el día de la ceniza.
Tres albas buenas. Tres sobrepellices mayores y dos pequeñas.
Un frontal de guadamecí con una cruz verde. Otro frontal de lienzo con unas imágenes. Doce pares de manteles buenos.
Dos cortinas de lienzo orilladas con orillas coloradas.
Otra cortina de estopa con esta cruz. Cinco batas de lienzo en preçia (¿).
Unos hierros de hacer hostias. Un frontal de lienzo blanco con una cruz leonada labrado.
Un encesel de latón. Un almaizar viejo forrado en lienzo.
Una sábana blanca de estopa de cáñamo, otra redonda con cintas de seda de colores que es “velum templi”.
Cuatro almohadas, las tres de cáñamo. Un en forro de lienzo de un vestimento.
Un almaizar de seda viejo. Otro ceñidor de seda viejo.
Una manga para la cruz de cendal con sus cordones y borlas bordadas de oro.
Un frontal de lienzo pintado con una cruz amarilla. Otro frontal de lienzo que está pintado Santiago y San Mateo.
Otro paramento donde están los apóstoles. Otro paramento que está sobre el altar. Otro paramento que está pintado la Salutación.
Otro paramento que está sobre la pila. Dos sábanas pintadas de figuras, la una tiene a San Alifonso y a San Pedro y la otra Santa Quiteria y San Sebastián. Otro paramento donde está pintado la Madalena y San Pedro Mártir.
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Un tapete viejo para el altar. Una alfombra nueva. Una tumbra (¿) para los finados. Unos ciriales de madera, Un atril. Cuatro bancos para asentar.
Campanas
Una campana grande en la torre. Otra campana mediana. Otra campanilla de mano para cuando alzan. Una rueda de campanillas. Una lámpara nueva con su bacín de latón. Otro bacín viejo para la lámpara.
Libros
Un misto viejo de pergamino. Otro breviario viejo de pergamino. Otro misto de papel escrito de molde. Un breviario de molde. Un salterio viejo. Un cuaderno en que está el oficio del Corpus Cristi. Un bautisterio. Un cuaderno de la extremaunción. Otro cuaderno de la misa de las plagas. Otro bautisterio en que está el deygitur. Un cuaderno de las tinieblas. Las cinquistorias con dos calendarios. Un acetre. Dos arcas buenas. Una devisa de cendal con dos cruces blancas.
Posesiones de la iglesia
Dos olivas en el olivar de Santa María, debajo del camino que va a Torres.
Otras dos olivas encima de las Hortizuelas. Otra oliva en la Hilada.
Tomaron la cuenta los dichos visitadores a Miguel García, mayordomo, de lo que recibió, hasta este dicho día, desde el día que se le dio el dicho cargo.
Montó lo que tenía recibido según pareció por su libro, dos mil y quinientos y sesenta y siete maravedíes. II U DLXVII (2.567.-).
Montó lo que ha gastado en la dicha iglesia hasta el dicho día, mil y novecientos y ochenta y cuatro maravedíes. I U DCCCCLXXXIIII (1.984.-).
Así queda alcanzado el dicho Miguel García por quinientos y ochenta y cuatro maravedíes, la cual dicha cuenta juró en forma y ratificado en presencia del Vicario de Segura y del Cura de la dicha iglesia que a ello estuvieron presentes. DLXXXIIII (584.-).
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En los cuales dichos maravedíes, los dichos visitadores condenaron al dicho Miguel García, mayordomo, y le mandaron que tenga la dicha mayordomía y todo lo que más hubiere y recibiere por la dicha iglesia y los dichos maravedíes del dicho alcance, los gaste y distribuya en acabar el dicho campanario que está empezado a hacer, hasta que lo acabe, testigos los dichos.
Hallaron en la dicha iglesia por Cura a Yñigo de Heredia, fraile de la Orden, el cual está proveído por el provisor de Cartagena, con presentación de la Orden; el cual es buen eclesiástico y administra bien el oficio de la iglesia.
Posesiones del beneficio
Tiene de renta el dicho beneficio las primicias de pan y de queso del dicho lugar. Tiene más los dos tercios del pie de altar, porque el otro tercio lleva el sacristán.
Tiene más una huerta con árboles y una viña que puede rentar doscientos y cincuenta maravedíes.
Tiene más una casa en que mora y un eriazo y ocho pies de olivas.
La torre
Visitaron los dichos visitadores una torre con un cortijo, que es en el dicho lugar; la cual es de tapias de argamasa y está hundida por las dos esquinas y los suelos caídos; y tiene a la redonda un cortijo de cal y canto y argamasa con una barrera hasta la parte del lugar y una cava (foso) delante; y al pie de la torre está hecho un portillo como puertas por donde entran a ella; sobre la cual está pleito pendiente ante los dichos visitadores, entre el Concejo y el Comendador, sobre a quién pertenecía el reparo. Los cuales litigaron hasta que se dio en el dicho pleito sentencia definitiva después de haber probado cada una de las partes lo que quiso, su tenor de la cual es esta que se sigue:
En el pleito y causa que ante nos es pendiente, entre partes, de la una el Concejo y hombres buenos del lugar de Orçera y su procurador en su nombre. /151/ Y de la otra parte el señor don Pedro Puertocarrero, comendador de Segura y su procurador en su nombre; vistos autos y méritos y probanzas del dicho proceso y todo lo al que se requería ver y habida nuestra deliberación y ratificación.
Fallamos que por cuanto se prueba que en un tiempo los Comendadores de Segura poseyeron la torre del dicho lugar, poniendo alcaides en la dicha torre de su mano y en otro tiempo han poseído el cortijo del dicho lugar la dicha torre poniendo morador en ella y aprovechándose de la teja y madera y encasamiento de ella, según parecía por las probanzas y pues el provecho y uso de la dicha torre parecía haber sido como en diversos tiempos del dicho Comendador y Concejo, así es justo que la carga y reparo de ella sea como de por medio. Por ende que debemos mandar y mandamos al dicho comendador, en virtud de obediencia, y al dicho Concejo del dicho lugar Orçera, so pena de dos mil maravedíes para la Cámara de sus altezas, que reparen de por mitad de aquí adelante la dicha torre de los reparos que hubiere menester hacerse para que esté bien reparada; y por algunas causas que ello nos mueve, no hacemos condenación de costas, sino que cada una de las partes sejare (¿) a las que tiene hechas y por esta sentencia así lo promulgamos y mandamos en estos escritos y por ellos. Y porque al presente pareció en la visitación que se hizo en el dicho lugar, que ha menester algunos reparos la dicha torre, mandamos al dicho Comendador, en virtud de obediencia, y al dicho Concejo so la dicha pena, que de aquí a un año primero siguiente, hagan de por medio, derribar nueve tapias de lo alto de la dicha torre y que hagan hacer seis tapias en alto, no más, y que hagan hacer los suelos de la dicha torre como de antes solían estar, lo cual mandamos por esta sentencia.
Y así promulgada la dicha sentencia en presencia de Pedro Vázquez de /152/ Paradinas y de Martín Sánchez de las Vallonas, procuradores del dicho señor don Pedro y el dicho Concejo. Y el dicho Pedro Vázquez dijo que apelaba en nombre del dicho don Pedro. Y el dicho Martín Sánchez en nombre de Orçera, calló. Testigos Juan de Madrid y Francisco de Noruena, criados del comendador Rodrigo Dávalos.
Y luego los dichos visitadores, visitaron el horno de poya del dicho lugar, el cual hallaron bien reparado; mandaron al Comendador que revoque una pared de cal a la parte de arriba que está gastado todo el cimiento y poner algunas tejas en los aleros del tejado, dentro de un mes primero siguiente, en virtud de obediencia; lo cual fue notificado al dicho Pedro Vázquez en nombre de don Pedro Puertocarrero.
Las rentas que tiene la dicha Encomienda en el dicho lugar se ponen en fin de la visitación de la encomienda espaciadamente.
COMENTARIO: El 27 de
septiembre de 1.498 los visitadores santiaguistas Rodrigo Dávalos, comendador
de Montealegre y Pedro de Morales, cura de Valdiacete, llegaron a visitar
Orcera que era un arrabal de la villa de Segura de la Sierra.
- Presentación del
poder real.
Los visitadores hicieron juntar a Martín Sánchez de las
Vayonas, Juan Gómez, Juan del Río, Alvaro Rodríguez, Gonzalo López de Alcaraz y
otros vecinos del dicho lugar Orçera, a los cuales fue notificado el poder de
sus altezas y por ellos fue obedecido con aquella reverencia y acatamiento que
debían y en cuanto al cumplimiento, que estaban prestos de cumplirlo en todo y
por todo según que en ellos se contiene, testigos, Francisco Martínez, Vicario
de Yeste e Yñigo de Heredia, cura de Orçera.
Y luego preguntaron los dichos visitadores si había pregonero
en el dicho lugar, los cuales dijeron que no lo tenían; les fue notificado que
si tenían queja del comendador o de sus alcaides o mayordomos o mamposteros que
lo vengan a denunciar ante ellos y que les harán cumplimiento de justicia.
- Visitación de la Iglesia
Después los visitadores fueron a visitar la iglesia del dicho
lugar, la cual es de la vocación de San Mateo; es de una nave y está armada
sobre tres arcos y sobre ellos cubierta de madera de pino labrado y una buena
tribuna, la cual tiene un altar mayor, en el cual está la imagen de Nuestra
Señora de bulto, bien ataviada en un paño de lienzo en la pared pintado las
imágenes de San Mateo y de la Trinidad y de Santiago.
Y luego visitaron e hicieron inventario del ajuar litúrgico
de la iglesia: plata, ornamentos, libros, campanas y posesiones de la dicha
iglesia.
A continuación los visitadores toman las cuentas al mayordomo
de la iglesia Miguel García, al que mandan que acabe el campanario de la iglesia que empezaba a construirse.
- Beneficio curado.
Hallaron en la dicha iglesia por Cura a Yñigo de Heredia,
fraile de la Orden, el cual está proveído por el provisor de Cartagena, con
presentación de la Orden; el cual es buen eclesiástico y administra bien el
oficio de la iglesia.
- La torre-cortijo.
Visitaron los dichos visitadores una torre con un cortijo. La
torre es de tapias de argamasa y está hundida por las dos esquinas y los suelos
caídos; y tiene a la redonda un cortijo de cal y canto y argamasa con una
barrera hasta la parte del lugar y una cava (foso)
delante. Para el reparo de estas defensas hay un contencioso entre el Concejo y
el Comendador. Los visitadores fallan que el coste de los reparos se reparta
por mitad entre el Concejo y el Comendador.
- El horno de pan
Y luego los dichos visitadores, visitaron el horno de poya del dicho lugar, el cual
hallaron bien reparado; mandaron al Comendador que reparara algunas cosillas.
Parece que no había ermitas, ni casa de bastimento.






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