1498-09-26 -Visita a los Partidos de Sierra de Segura y Murcia. Visita a Segura. (AHN. Guía de las OO.MM. Mss. Santiago. Sign. 1069 C pág. 109-145. Archivo General de la Región de Murcia).
Visitación de la villa de Segura
/109/
En veinte y
seis días de septiembre de noventa y ocho años, (26-09-1498), los dichos Rodrigo Dávalos, comendador de
Montealegre y Pedro de Morales, cura de Valdiacete, visitadores susodichos,
fueron a la villa de Segura /110/ y
luego se juntaron Pedro López de Solano, alcalde y Ruy Sánchez del Arroyo y Ruy
Sánchez Ballestero y Antón García Petrel, regidores y Bartolomé Sánchez
Delgado, alguacil, a los cuales los dichos visitadores mostraron y leer
hicieron los poderes de sus altezas y por ellos fueron obedecidos con aquella
reverencia que debían y en cuanto al cumplimiento dijeron que estaban prestos
de cumplirlo en todo y por todo según que en ellos se contiene; testigos Alonso
Gil y Pedro López de Solano y Ruy Sánchez el viejo, vecinos de la dicha villa.
Y luego les fue
requerido a los dichos alcaldes y regidores que den la copia de los vecinos que
hay en la dicha villa y asimismo de los cuantiosos de ella según que la ley
capitular lo dispone y sus altezas mandan por el dicho poder, mañana en todo el
día, so las penas en la dicha carta contenidas, testigos los susodichos.
Este dicho día
fue pregonado en la plaza de la dicha villa, si había algunas personas que
tengan queja del comendador o de sus alcaides o de sus mayordomos o mamposteros
que lo vengan denunciando ante los dichos visitadores y que les harían
cumplimiento de justicia.
Así mismo fue
pregonado si había alguna persona que tuviese heredades que haga censo a la
Orden que venga mostrando los títulos que de las dichas heredades tienen,
dentro del tercer día y pasado el dicho término, no los mostrando, que
adjudicarían a la Orden las dichas heredades, testigos los susodichos.
Visitación de la iglesia
En veinte y
siete días del dicho mes y año susodichos, los dichos visitadores fueron a
visitar la iglesia de la dicha villa que es de la vocación de Nuestra Señora la
Virgen María; la cual es de tres naves sobre pilares y arcos de ladrillo,
cubierta de madera de pino antigua y las naves de los lados cubiertas de madera
de pino nueva y tiene un altar /111/ mayor bien ataviado con sus gradas al pie
de él y junto con él está un sagrario de yeso y al cabo de la iglesia una
tribuna y de frente de la puerta principal de la iglesia está una capilla
pequeña de San Bartolomé con una red de madera delante y tiene un altar bien
ataviado y un retablo mediano de pincel.
Y luego el
dicho cura de Valdiacete se vistió una sobrepelliz y una estola y visitó el
Santo Sacramento, con aquella reverencia que debía, el cual halló en el dicho
sagrario dentro de un cofre dorado y encima de dicho cofre un paño de lienzo
bordado de oro y encima una cruz de piedras japalinas y dentro del dicho cofre
estaba un portacruz pequeño con sus barretas de hierro y dentro unos corporales
y una hijuela y en ella el Santo Sacramento muy honesta y decentemente; fue
preguntado Juan García Román, vicario de la dicha iglesia, cuánto había que lo
había renovado, el cual dijo que de ocho a ocho días tenía por costumbre de
renovarlo y que había hasta cuatro días que lo había renovado.
En el dicho
altar estaba un ara con unos corporales encima y dos palias y luego visitó el
oleo de la crisma y olio “ynfermorun”, el cual estaba en unas ampollas de
estaño metido en una alhacena en la pared frontero de la puerta principal de la
dicha iglesia, con sus puertas nuevas y su llave a buen recaudo.
Y luego visitó
la pila del bautismos, la cual está frontera de la dicha puerta de la dicha
iglesia, en una capilla con sus puertas de madera y una cortina de lienzo
colgada encima, limpiamente; en la cual había agua bendecida para bautizar y el
dicho cura la mandó luego consumir y mandó al dicho vicario que cada vez que
hayan de bautizar bendiga el agua y la consuma luego, lo cual le mandó en
virtud de obediencia.
A la mano
derecha del dicho altar mayor está otro altar que es de la Visitación de Santa
Catalina y está en él la dicha imagen de bulto y en la pared pintada la imagen
de Santiago y otras imágenes.
En la dicha
iglesia se hizo luego el inventario de los bienes de ella, es la siguiente:
Plata
Una custodia de
plata dorada con una cruz encima que puede pesar cuatro marcos.
Una cruz de
plata con sus esmaltes que puede pesar hasta ocho marcos.
Un cáliz dorado
de plata dorado de dentro quebrado con su patena que pesa hasta dos marcos.
Dijo el dicho
Vicario que tiene en poder de un platero que se fue de Veas dos marcos de plata
para un cáliz.
Una cruz de
plata blanca con un crucifijo quebrada que pesa dos marcos.
Una crucecita
que pesa hasta tres onzas.
Ornamentos
Un vestimento
de terciopelo azul con su cenefa y una estola.
Un vestimento
de zarzahán con todo su aparejo.
Otra casulla de
zarzahán vieja rota.
Un vestimento
de çindal azul.
Un vestimento
de fustán con su estola y manípulo.
Una casulla de
lienzo cárdeno vieja.
Un vestimento
de lienzo blanco con su estola y manípulo.
Un vestimento
de zarzahán viejo.
Dos albas
buenas. Una sobrepelliz de Bretaña raída.
Una capa de
zarzahán vieja. Una capa de lienzo colorado vieja.
Una manga de la
cruz colorada y blanca.
Una cortina
amarilla y colorada.
Tres frontales
de lienzo pintados en los altares. Un “velum templi” blanco.
Un pedacillo
morisco que está en el sagrario y otro con que se adobó un alba que se deshizo.
Una almejía con
orillas pintadas. Dos aras. Unas capitas.
Catorce pares
de manteles viejos y nuevos.
Una cortina con
unas listas que está sobre la pila.
Una alfombra
medrada y otra vieja.
/113/
Libros
Un coletario de
pergamino. Un evangelisterio en que se entiende dominical y santoral en dos
cuerpos. Un epistolario. Un teigitur de la Orden de Santiago. Dos oficiarios.
Dos dominicales de lectura y cantoría. Un santoral de quinta regla de lectura.
Unas çinquistorias viejas. Un oficiario en que está el oficio de las tinieblas
y fiesta de Corpus Cristi. Unas costumbres. Un cuaderno del teigitur con
ciertas misas votivas. Tres cuadernos de misas votivas con el oficio de la
extremaunción. Un breviario de molde.
Campanas
Dos campanas en
el campanario. Un esquilón sobre la iglesia. Una campanilla de mano. Una rueda
de campanillas. Otra campana que está en la fortaleza. Un entosel de azofar.
Dos pares de hierros de hostias. Un acetre. Dos portapaces de palo. Una lámpara
con su bacín grande. Dos ampollas de estaño.
Posesiones de la iglesia
Treinta pies de
olivas que rentan muy poco.
Vicario y beneficio
La vicaría y el
beneficio es todo un cuerpo, lleva las primicias de pan y queso de la dicha
villa y las dos terceras partes del pie de altar, porque la otra lleva el
sacristán.
Tiene la
judicatura de la dicha villa y encomienda y de Benatahe.
Tiene una casa
cabo la iglesia que alinda con Martín Pérez y con el dicho Vicario.
Cuenta del mayordomo de la iglesia
Pareció que
tenía recibido Gonzalo López, mayordomo de la dicha iglesia, según lo mostró
por menudo, mil y doscientos y sesenta y tres maravedíes con los doscientos y
ochenta maravedíes que le fueron hechos de alcance. I U CCLXIII (1.263.-).
Pareció que
gastó el dicho Gonzalo López según lo dio por menudo en su libro, ochocientos y
cuarenta y dos maravedíes. DCCCXLII (842.-).
Descontados del
dicho cargo hallan que debe cuatrocientos y veinte y un maravedíes. CCCCXXI
(421.-).
/114/
En los cuales
dichos maravedíes los dichos visitadores condenaron al dicho Gonzalo López, que
los dé y pague a la dicha iglesia dentro de nueve días primeros siguientes, a
quien por ella lo tuviere de haber; testigos, el Vicario Juan García Román y
Antón Ruiz y Ruy Sánchez, vecinos de la dicha villa. El cual juró la dicha
cuenta en forma y le dejaron en el dicho cargo.
Mandaron los
dichos visitadores, al dicho mayordomo, que adobe un cáliz que está quebrado y
adobe la custodia y adobe la cruz de plata blanca; y asimismo que cobre de
Diego Platero, vecino de Úbeda dos marcos y media onza de plata que tiene para
un cáliz; y lo haga hacer con las otras cosas hasta un año primero, so pena de
dos mil maravedíes para la fábrica de la dicha iglesia, testigos los dichos.
Hallaron en la
dicha iglesia por Vicario a Juan
García Román, el cual está presentado por el Maestre don Alonso de Cárdenas y
con colación del diocesano en la cual hace mención de la presentación de la
Orden; al cual hallaron bien instruido e informado en enseñar los sacramentos y
en todas las cosas de su oficio; el cual tiene la regla de la Orden; el cual
dijo que la lee; en cuanto a los ayunos le mandaron que traiga licencia del
prior de Uclés.

Y después de lo
susodicho, en veinte y siete días del dicho mes de setiembre, estando los
dichos visitadores en Santa María de la Peña, pareció ante ellos Alonso
Vázquez, alcalde de Segura y dijo que por descargo de su conciencia denunciaba
y hacía saber en como en la dicha ermita solían tener un mayordomo y santero
muy bueno y persona que muy bien trataba las heredades y granos y otras cosas
de la dicha ermita, el cual falleció y después de él se tomó a cargo la
providencia de la dicha mayordomía de la dicha ermita de los Vicarios de Segura
y alcaldes de la dicha villa juntamente que con favor Juan García Román vicario
de la dicha villa proveyó de la dicha mayordomía a García Ferrández Tejedor y a
María López su mujer, los cuales son caseros /115/ en la dicha ermita y que
sabe que ha sido mujer que ha tenido fama con el mismo vicario y que parió de
él y que así lo ha oído y que es su
parienta y que le parece mal que en tal ermita como ésta haya de estar tal
cosa. Y que asimismo que oyó decir que una mujer que el dicho Vicario tenía que
era casada en Hornos y que al tiempo que descomulgaba sobre quien la tenía que
la tenía escondida en la dicha ermita y que esto oyó decir a su suegra del
dicho Alonso Vázquez, puede haber seis meses poco más o menos que dijo que lo
había dicho la mujer del dicho Juan González a la dicha su suegra; y que si
sobre esto querían más información que tomen a Alonso Ferrández de Alcardete y
a su mujer, vecinos de Orçera y a la de Juan García que vive en Segura y Antón
García, regidor y a Pedro López, alcalde de Segura y a Francisco de Zambrana,
alcaide de la fortaleza de Segura y a Pedro Baeza; y que sabe que muchos dejan
de venir a esta ermita a causa de estar todos de las búas, así los santeros
como un hijo que está allí grande de dicho Vicario, y que de esta causa no
viene a esta ermita el alcaide Francisco de Zambrano, ni su mujer y que esto
dijo y denunció por descargo de su conciencia y para que administren justicia;
el dicho Alonso Vázquez juró en forma debida que esto no lo decía por odio ni
mal querencia que le tenía, salvo porque todo lo por él a quien dicho pasa en
verdad.
El dicho Gonzalo López, alcalde de Segura, juró
en forma debida de derecho sobre lo susodicho, el cual fue preguntado por los
dichos visitadores y declaró lo siguiente:
Fue preguntado si
conoce a Juan García Román, vicario de Segura y si tiene alguna enemistad con
él u odio o mal querencia, el cual dijo que le conocía y que lo quiere bien y
que no le ha hecho mal ninguno.
Preguntado si
sabe o cree o ha oído decir que el dicho Vicario hubiese tenido que faser
carnalmente con una mujer de uno de Hornos sobre la cual se sacaron cartas de
excomunión o si en algún tiempo la ha /116/ tenido o tiene por manceba en su
casa o fuera de ella y si sabe que la hubiese enviado y tenido o tenga al presente
en esta ermita o diga lo que sabe o ha oído decir a cerca de este caso.
El cual dicho
testigo dijo que vido matar candelas (se
apagan velas en la lectura final de la excomunión) sobre ello puede haber
cuatro años en Segura. Y que este testigo, siendo alcalde entró a buscarla a su
casa del dicho Vicario y que no la halló porque dijo uno de Hornos al Vicario
pese a tal que tenía vos las mujeres casadas en vuestra casa cual Dios sufre
tal y que oyó decir a muchas personas que tenía que hacer con la dicha mujer y
que oyó decir que la había enviado al castillo de Cotillas, pero que no sabe ni
oye decir que la hubiese enviado a la dicha ermita; preguntado a quien lo oyó,
dijo que no se acuerda y que de un año acá ya no se dice.
Preguntado si
conocía a María López, mujer de García Ferrández Tejedor que es ahora santero
en la dicha ermita y cuánto ha que los conoce; el cual dijo que ha cuatro años
que los conoce después que viven en Orçera.
Fue preguntado
si sabe que la dicha María López sea parienta del dicho Vicario; el cual dijo
que no lo sabe más que lo ha oído decir que son parientes dentro del cuarto
grado; preguntado a quien lo oyó, dijo que a muchas personas.
Preguntado si
sabe que el dicho Vicario toviese que faser con la dicha María López o la
tuviese por manceba ahora o en otro tiempo alguno, el cual declaró que sabe que
fue enfamada con el dicho Vicario después de casada con este García Ferrández
puede haber dos años poco más o menos y que oyó decir que había parido un hijo
o una hija del dicho Vicario, lo cual oyó decir a muchas personas.
Preguntado si
sabe que el dicho Vicario lo pusiese allí de su mano y lo procurase con la
dicha villa que fuese mayordomo de la dicha ermita el dicho García Ferrández
Tejedor, el cual dijo que puede haber obra de un año poco más o menos que se
juntaron los oficiales de la dicha villa con el dicho Vicario para poner
mayordomo en la dicha ermita y platicaron sobre /117/ algunas personas que les
parecía que serían pertenecientes para la dicha mayordomía y que el dicho Vicario
procuró y encaminó que diesen la mayordomía al dicho García Ferrández y que así
que la dieron juntamente el dicho Vicario y los dichos oficiales y que después
de dada dijeron muchas personas que no era para aquel oficio aunque el Vicario
lo había encaminado porque no era hábil para ello.
Fue preguntado
si sabe que el dicho García Ferrández administre mal los bienes y rentas de la
dicha ermita o si los gasta él y su mujer en su mantenimiento y si es persona ábile
para tener la dicha mayordomía, el cual dijo que como no le han tomado cuenta
que no sabe; pero que sabe que es hombre de necesidad y que está mal de las
búas y que esto es lo que sabe para el juramento que hizo.
El dicho Antón García, regidor, juró en forma
debida de derecho, el cual fue preguntado sobre el caso susodicho en esta
guisa:
Primeramente si
conoce a Juan García Román, vicario de Segura, el cual dijo que sí, que le
conoce veinte y dos años y que no tiene enemistad con él y que le quiere bien.
A la segunda
pregunta dijo que sabe que vive en su casa aquella mujer de Hornos, puede haber
de siete años a esta parte y que decía el dicho Vicario que era su parienta y
que sabe que entonces se había venido ella de su marido desde Hornos y que
después el marido sacó cartas de des comunión para saber dónde estaba su mujer.
Y que a la sazón cuando des comulgaban decían que estaba en Cotillas y que la
había enviado el dicho Vicario y que allí la provee de lo que había menester y
que después acá nunca lo ha sabido donde está y que cuando decían que ella
estaba en Cotillas puede haber cuatro años poco más o menos y que no sabe más
de lo contenido en la dicha pregunta.
A las otras
preguntas dijo que sabe que el dicho García Ferrández que es hombre diligente
/118/ y que no sabe si desgasta los bienes de la ermita o no, y que el dicho
Vicario y los dichos oficiales de Segura le dieron la dicha mayordomía y que no
sabe más para el juramento que hizo.
Ruy Sánchez del Arroyo juró en forma
debida de derecho, fue preguntado por los dichos visitadores por las preguntas
susodichas.
A la primera
pregunta dio que el dicho Vicario es su deudo en tercero grado y su amigo y que
lo conoce desde que eran pequeños.
A la segunda
pregunta dijo que sabe que tuvo en su casa aquella mujer de Hornos y que la
vido allí como casera puede haber hasta
dos años y que no sabe donde la tiene.
A las otras
preguntas dijo que no sabe más de lo dicho para el juramento que hizo.
Pedro Baeza, testigo, juró en forma
debida de derecho, preguntado por las preguntas del dicho Gonzalo López.
A la primera
pregunta dijo que no le tiene enemistad ni deudo y que antes le quiere bien y
que le conoce muy bien al dicho Vicario.
A la segunda
pregunta dijo que oyó decir que aquella mujer de Hornos que era su manceba y
que la tenía en son de prima y que puede haber que lo oyó decir de tres o
cuatro años a esta parte y que oyó decir que había parido en Cotillas del dicho
Vicario en poder de un cuñado suyo del dicho Vicario y que esto es lo que sabe
para el juramento que hizo.
Pedro Díaz, vecino de Segura juró en
forma debida de derecho, preguntado por las dichas preguntas dijo:
A la primera
pregunta que lo conocía y que no tiene con él enemistad ni deudo, antes le
quiere.
A la segunda
pregunta dijo que oyó decir que tenía que façer con una mujer de un Escobar (¿)
de Hornos y que había habido un hijo en ella, /119/ que no se acuerda a quien
lo oyó y que esto puede haber hasta tres años poco más o menos y que en este
dicho tiempo oyó decir que la tenía en el castillo de Cotillas y que allí había
parido; preguntado a quien lo oyó, dijo que no se acuerda.
A la tercera
pregunta dijo que ha diez o doce años que conoce a Mari López, mujer de García
Ferrández, casero de la dicha ermita y que ha oído decir que es su parienta del
dicho Vicario pero que no lo sabe decir a quien salvo que lo oyó públicamente
en Orçera y que oyó decir que tiene que faser con ella el dicho Vicario y que
tenía una hija en ella y que lo oyó decir seis o siete años ha; y que esto es
lo que sabe para el juramento que hizo.
Francisco de Zambrano, alcaide de
Segura, juró en forma y ratificado, y dijo y declaró lo siguiente:
Preguntado por
todas las preguntas dijo que lo que sabe es que en cuanto al mayordomo que está
con las búas y está en la dicha ermita y que le han dicho que no es nacido el cabrito
cuando se lo han comido él y su mujer y que sabe que son personas de necesidad
y que otras personas debían poner que fuesen más diligentes para ello y más
suficientes y que no sabe más.
Alonso Ferrández de Alcaldete, juró en
forma debida de derecho; preguntado por los dichos visitadores por las
preguntas de suso dichas:
A la primera
pregunta dijo que conoce al dicho Vicario y que no es su pariente y que le
quiere bien.
A la segunda
pregunta dijo que sabe que la tuvo en Cotillas y que allá parió de él un hijo y
que un cuñado suyo, que era alcaide, se la tenía allá y que decían que de
Orçera llevaban pan y vino allá, que lo enviaba el dicho Vicario y que una vez
la vido en su casa estando él en Orçera que venía a hilar seda; preguntado
cuanto tiempo ha que estaba en Cotillas dijo que puede haber un año poco más
/120/ o menos y que puede haber diez años que estaba en su casa continuamente y
que se llamaban primos; preguntado como lo sabe dijo que porque lo oyó decir a
su hermana del dicho Vicario que estaba en Cotillas y que la proveía él, y que
sabe que tiene una haza de un vecino de Orçera cabo (¿) un majuelo del dicho
Vicario y porque no le quiso dar su hermana una casa para trocar con la dicha
haza para juntar con su majuelo que riñeron y que de esta causa le dijo que
había parido un hijo del Vicario aquella mujer de Hornos. Y que sabe que ahora un
año desecho (¿) de si a otra Teresa Ferrández y que tiene una hija en ella que
tiene en su casa. Preguntado cómo lo sabe dijo que porque se lo dijo el dicho
Vicario y la dicha Teresa Ferrández y la vido en su casa, en Segura, muchas
veces. Preguntado si sabe que la tuvo en Santa María de la Peña a la mujer de
Hornos, dijo que oyó decir a la mujer de Juan González que primero era allí
mayordomo puede haber cuatro años que la tenía allí escondida y que no sabe
quien la tenía más que era pública fama que la tenía allí el Vicario.
Preguntado por
la tercera pregunta dijo que conocía a Mari López, mujer de García Ferrández,
más ha de cuatro años y que sabe que es prima segunda del dicho Vicario, que él
se lo ha dicho y sus hijos de él y de ella asimismo.
Preguntado por
la cuarta pregunta dijo que sabe que puede haber diez años que su marido se fue
a ser pastor y se la dejó encomendada al Vicario y a sus hijos como a parientes
y que desque vino el marido que la halló preñada y que decía que era del
Vicario y que parió una hija que hoy la tiene por hija el dicho Vicario y que a
la sazón la quería poner en manos de la justicia el marido y porque no lo
hiciese que cree que le dieron seis o siete mil maravedíes y que la perdonó.
Preguntado como lo sabe dijo que porque era su vecino y se lo decía ella a este
testigo y que después acá no sabe que haya tenido más pendencias con ella ni
con otra.
/121/
A la quinta
pregunta dijo que sabe que procuró el dicho Vicario de ponerle allí por
mayordomo al dicho García Ferrández que ahora está marido de la dicha Mari
López y que está allí con él un hijo del dicho Vicario; preguntado cómo lo
sabe, dijo que porque todos los oficiales de Segura le dijeron que porque los
había importunado el dicho Vicario que se lo diesen, se lo dieron.
Preguntado si
sabe que guarda los bienes de la ermita el dicho García Ferrández, dijo que
sabe que es hombre necesitado y que no tiene otra cosa de donde tomar sino de
la dicha ermita y que esto es lo que sabe para el juramento que hizo.
Y Luisa Sánchez, vecina de Orçera, juró
en forma debida de derecho y es preguntada por las dichas preguntas, dijo que
conoce al dicho Vicario y que no tiene con él enemistad, más antes le quiere
bien.
Preguntada por
la segunda pregunta del testigo primero, dijo que oyó decir que tiene aquella
mujer de Hornos y que no se acuerda cuanto tiempo ha y que lo oyó decir a
muchas personas y que no sabe más de la dicha pregunta.
Preguntaron si
conoce a Mari López mujer de García Ferrández, dijo que la conoce y que ha oído
decir que es parienta del Vicario y que lo oyó a muchas personas y que asimismo
oyó decir que tuvo que hacer con ella y que hubo una hija en ella y que ahora
no sabe si tiene otra ninguna ni menos de aquella por manceba y que no sabe más
para el juramento que hizo.
Martín Sánchez, vecino de Orçera, juró
en forma debida de derecho y ratificado. Preguntado por los dichos visitadores
en la forma siguiente:
Preguntado si
conoce al dicho Juan García Román, vicario de Segura o si tiene con él deudo o
amistad u odio o malquerencia, el cual dijo que le conoce y que no tiene con él
deudo, ni enemistad salvo que le quiere bien.
/122/
Preguntado si
sabe que tenga alguna manceba pública o haya tenido a la mujer de Escobar,
vecino de Hornos, o qué es lo que sabe de ello, dijo que sabe que ha que tiene
aquesta mujer de Hornos cerca de ocho años, poco más o menos, por manceba y que
en Segura casó una hija de la dicha mujer el dicho Vicario, preguntado si sabe
que era su hija, dijo que no sabe.
Preguntado cómo
sabe que la tenía por manceba, dijo porque se vino de su marido desde Hornos y
la vido este testigo en su casa muchas veces y era público en Segura que la
tenía y que se la defendía a su marido y que por esto fue a traer causas de
descomunión de Murcia. Preguntado si sabe que se leyeron las causas de
descomunión en Segura, dijo este testigo que aquella mujer tenía el dicho
Vicario públicamente y que así se decía y que su marido le dijo a este testigo
que el dicho Vicario leía las causas de excomunión y que le tenía a su mujer.
Preguntado si después que se leyeron las causas de descomunión sabe que la haya
tenido por manceba o la haya tenido en su casa, dijo que la vido muchas veces en
casa del dicho Vicario después que se leyeron las causas y que puede haber tres
meses, poco más o menos, que la vido en su casa del Vicario y que cree que allí
se está ahora.
Preguntado si
conocía a Mari López, mujer del dicho García Ferrández, tejedor o si sabe que
el dicho Vicario haya tenido que hacer con ella o si es su parienta o qué es lo
que de ello sabe. Dijo que conocía a la dicha Mari López, mujer del dicho
García Ferrández, santero de la ermita de Nuestra Señora de la Peña y que ha
que la conoce desde que se desposó con este García Ferrández porque por quella
es de Syles y que se dicen primos y que a otras personas ha oído decir que son
parientes y que sabe que tiene una hija de ella y que están aquí en Orçera, que
la veían labrar que puede haber seis o siete años y que la tiene por su hija el
dicho Vicario y que en Orçera así es tenida por su hija, y que /123/ sabe que
la tuvo por manceba en este dicho lugar todo el tiempo que su marido estaba en
el ganado y que cree que aún ahora se la tiene por el trato y conversación que
tienen juntos y porque así es pública voz y fama.
Fue preguntado
si sabe que haya tenido o tenga otras mujeres algunas por mancebas o haya
tenido o tenga hijos en otras mujeres, así parientas como casadas o en otra
manera; dijo que sabe que tuvo a la de Juan López Risto y tiene en ella una
hija y que el que casó con la dicha su hija, le hue (¿) a conocer por suegro y
que este lo tiene a él por yerno y la hija por padre. Y que sabe que después de
esta tuvo a la de Bartolomé de Siles, y tuvo en ella un hijo que ahora está en
Santa María de la Peña, que se llama Bartolomé y tuvo otra hija que se llevó el
dicho Vicario a Segura y que sabe que el dicho Bartolomé de Siles decía que era
su mujer parienta del dicho Vicario. Y que sabe que otra Teresa Ferrández de
Segura tuvo y que sabe que tenía fama con ella; preguntado cómo sabe que tuvo
estas pendencias con estas mujeres, dijo que porque es público en Orçera y en
Segura y que esto es lo que sabe para el juramento que hizo.

Juan Gómez, vecino de Orçera, juró en
forma debida de derecho y ratificado.
Preguntado si conocía al dicho Juan García
Román, vicario, el cual dijo que sí; preguntado si tiene con él deudo o
enemistad, dijo que no salvo que le quiere bien.
Preguntado si
sabe que el dicho Vicario tuvo aquella mujer de Hornos por manceba, o qué es lo
que de ello sabe, dijo que oyó decir que estuvo en su casa y que venía a hilar
seda y que la tenía por parienta; preguntado a quien lo oyó, dijo que a muchos
vecinos de este lugar y a su marido mismo y que sabe que el marido de la dicha
mujer y otras personas le dijeron que habían leído causas de Murcia, sobre que
no sabía dónde estaba su mujer y que le dijo a este testigo que no podía
alcanzar justicia /124/ con el dicho Vicario y que Dios se lo demanda su mal y
caramente (¿); preguntado si sabe que después de sacadas causas de descomunión
estuvo la dicha mujer en su casa del dicho Vicario, el cual dijo que a muchas
personas ha oído decir que la ha tenido después.
Y dijo más este
dicho testigo, que oyó decir que estuvo en el castillo de Cotillas aquella
mujer porque el alcaide es cuñado del dicho Vicario; preguntado cuanto tiempo
ha que la envió a Cotillas y que estuvo allá, dijo que puede haber dos años
poco más o menos.
Preguntado si
conocía a Mari López, mujer de García Ferrández, tejedor, santero de la ermita
de Nuestra Señora de la Peña, dijo que sí y que sabe que es parienta del dicho
Vicario. Preguntado cómo lo sabe, dijo que lo oyó decir a ella y al dicho
Vicario y a otros muchos.
Preguntado si
sabe que la ha tenido por manceba el dicho Vicario, dijo que ha oído decir a
muchas personas que la ha tenido y que tenía una hija en ella; preguntado si
sabe que haya tenido que hacer con otras mujeres parientas o casadas, dijo que
sabe que tuvo un hijo en la de Bartolomé de Syles que se llama Bartolomé y
preguntado cómo lo sabe dijo que porque lo oyó y es avido por su hijo y porque
de todo ello es pública voz y fama y que esto es lo que sabe para el juramento
que hizo.
Alonso Ferrández de Siles juró en forma
debida de derecho y ratificado. A la primera pregunta fue preguntado si conocía
al dicho Juan García Román, vicario, o si tiene con él enemistad o deudo, dijo
que no, antes le quería bien.
Preguntado si
sabe que haya tenido que faser con la mujer de Escobar, vecino de Hornos o que
la haya tenido en su casa o qué es lo que de ella sabe, dijo que oyó decir que
ha tenido a la dicha mujer de Escobar de Hornos y que la tenía en su casa pero
que no la vido este testigo antes ni después que se sacaron las cartas de
excomunión. Preguntado a quien lo oyó decir, dijo que a muchas personas y que
asimismo oyó decir que tiene una hija de ella y que la /125/ casó el dicho
Vicario. Y que asimismo que oyó decir que la tuvo en Cotillas en poder de su
cuñado del dicho Vicario que era alcaide y que no se acuerda a quien lo oyó. Preguntado
si sabe que la tenga ahora, dijo que oyó decir habrá de dos meses ha, a Juan
Sastre que creía que la tenía en su casa el dicho Vicario.
Preguntado si
conoce a la de García Ferrández, mujer del santero de Santa María de la Peña o
si sabe que haya tenido el dicho Vicario que faser con ellao la haya tenido por
manceba, dijo que conoce a la de García Ferrández y que oyó decir a muchas
personas que tiene una hija en ella y que es su prima segunda y que la dicha su
hija que le parece al dicho Vicario y que es pública voz y forma en el dicho
lugar Orçera y que sabe este testigo que ha oído decir que tiene una hija y un
hijo en Teresa de Siles y que le parecen los dichos hijos al dicho Vicario y
que de ello es pública voz y fama.
Preguntado si
sabe que haya tenido o tenga otra persona por manceba casada o moza, dijo que
ha oído decir que tiene otra hija en la de Juan López de Yñigo López; y que
asimismo tuvo a otra Teresa Ferrández en Segura y que lo oyó decir
públicamente; preguntado cómo lo sabe, dijo que porque es pública voz y fama.
Juan Sastre, vecino de Orçera juró en
forma debida de derecho y ratificado; preguntado si conocía al Vicario Juan
García Román o si tiene deudo con él o enemistad, dijo que lo conoce y que no
tiene deudo, ni enemistad con él, ni le quiere mal.
Preguntado si
sabe que tuvo que faser a una mujer de Hornos o que la tuvo por manceba, dijo
que lo oyó decir que tuvo a la mujer de Cristóbal (Escobar) de Hornos y que oyó
decir a su hermana del dicho Vicario que la había tenido en Cotillas su cuñado
cuando era alcaide, y que oyó decir al mismo Vicario que había leído cartas de
excomunión en Segura, Escobar para saber dónde estaba su mujer; preguntando si
la vido en su casa cuando se sacaron las cartas de excomunión, dijo que antes
que se leyó la vido en casa del dicho Vicario pero /126/ que después no la ha
visto y que cuando lo vido en su casa no sabía que la tuviese por manceba y que
sospechaban algunas personas que tenía que facer en ella; preguntado por la
tercera pregunta si conocía a Mari López mujer de García Ferrández santero de
Santa María de la Peña, el cual dijo que sí.
Preguntado si
ha oído decir que la tiene por manceba a la dicha Mari López o qué es lo que de
ello sabe; dijo que oyó decir al dicho vicario y a su hija (….) que son
parientes y que era hija de su prima segunda del (….) y dijo que también sabía que
tuvo que faser con ella y tuvo en ella una hija y que era el cual en Orcera que
la tenía un çapatero y que de esto es pública voz y fama.
Asimismo dijo
este testigo la de Juan López Risto (¿) que tenía parido del dicho vicario una
hija y que ahora es casada con uno que se llama Juan Ferrández de (…) y que
vive en Orcera, y que esto es lo que sabe y es pública voz y fama para el
juramento que hizo.
En veinte y
ocho días de setiembre del dicho año (28-09-1498),
los dichos visitadores en presencia del dicho Juan García Román, vicario y de
los testigos de susoescriptos dijeron a mí el dicho escribano que mandaban
hacer publicación de las actas (¿) de los informes (¿) contra él recibidos, el
cual pidió traslado; los dichos visitadores se lo mandaron dar y que responda
lo que quisiere en el término de la ley; testigos el bachiller Rodrigo del
Castillo y Juan de Madrid y Pedro Rodríguez, vecino de Segura.
Y en Benatahe,
dos días del mes de octubre, año susodicho (2-10-1498),
ante los dichos visitadores pareció el dicho Juan García Román, vicario de
Segura y dijo que en los (….) de suso contra él hechos, del cual le fue dado
copia (….) que no (….) de decir ni alegar cosa alguna sobre ello, salvo que
solamente concluya y se pone en las manos de los dichos visitadores para que
hagan lo que quisieren y por bien tuvieren: testigos Fernando Carrillo y el
bachiller Rodrigo del Castillo.
/127/
Y después de lo
susodicho, en la villa de Siles, seis días del mes de octubre del dicho año (6-10-1498), los dichos visitadores
dijeron que por cuanto ellos tienen hecha cierta pesquisa e información de
testigos contra Juan García Román, fraile de la Orden de Santiago y Vicario de
la villa de Segura, que le mandaban y mandaron al dicho Vicario que se presente
personalmente ante prior y convento de la villa de Uclés, con la dicha pesquisa
e información signada, cerrada y sellada para que aquella, vista por el dicho
prior o convento, se le imponga la penitencia que sea saludable a su ánima y
que no venga del dicho convento sin licencia y mandado del dicho prior o del
administrador de dicho convento, lo cual dijeron que le mandaban y mandaron,
que así haga y cumpla y se presente hasta diez días del mes de noviembre de
este dicho año, en virtud de obediencia y so pena de privación del oficio y
beneficio, lo cual todo que dicho es, fue notificado por mí el dicho escribano
al dicho Vicario, de que fueron testigos presentes Fernando Sánchez, cura de
Xenabe y el bachiller Rodrigo del Castillo, vecino de Toledo.
En término de
la dicha villa hay dos ermitas, la una de San Sebastián y la otra de San
Vicente, las cuales no tienen renta ninguna.
Los dichos
visitadores visitaron la ermita de San
Sebastián, la cual es de tres naves, la de el medio es nueva de muy buena
madera acepillada y está cubierta hasta la mitad y está hecho sobre arcos de
calicanto; no tiene altar, sino un paño pintado la imagen de San Sebastián.
En este dicho
día visitaron la ermita de San Vicente,
la cual está hecha de una nave, tiene un altar y en él un retablo de pincel y
en él las imágenes de San Vicente y San Miguel y una imagen pequeña de Nuestra
Señora de bulto; y en el altar hay unos manteles limpios y un frontal de lienzo
y una lámpara de hierro; y al cabo de esta dicha ermita está una chimenea para
el santero: Las cuales dichas ermitas encomendaron al Concejo los dichos
visitadores para que las reparen pues no tiene renta ninguna.
/128/
Fortaleza
En veinte y
cinco días de setiembre del dicho año (25-09-1498),
fueron los dichos visitadores a visitar la fortaleza de la dicha villa, la cual
está abrazada con los adarves de la villa y está en una sierra muy alta y muy
fuerte; y llegaron a una barrera de calicanto almenada que está abrazada con el
cuerpo principal de la fortaleza y tiene a la entrada unas buenas puertas y van
por ella hasta otra barrera como baluarte que tiene unas puertas de pino; y de
este baluarte van hasta otra barrera bien almenada, la cual es de calicanto y
llega hasta la puerta principal de la fortaleza; y llegando a la dicha puerta
principal hallaron ende por alcaide a Francisco de Zambrano, caballero de la
Orden, el cual les abrió las puertas y les entregó las llaves de la dicha
fortaleza y los dichos visitadores las recibieron y echaron fuera al dicho
Francisco de Zambrano; y se entraron dentro y se apoderaron de la dicha
fortaleza en lo alto y bajo de ella.
En la dicha
puerta principal tiene sus puertas fuertes de madera de roble y con su cerrojo
grueso y aldaba y tranca gruesa; y en entrando está una portería como
entresuelo debajo de una bóveda bien reparada.
De esta
portería entran a un patio que está en medio de la fortaleza y a la mano
derecha está una sala grande baja, hecha a colgadizo, en la cual está una buena
chimenea.
De esta sala
entran a un palacio donde duerme gente y esclavos (¿); junto con esto está una
despensa grande bien reparada en la cual hay quince tinajas para vino. De
frente de la dicha sala como entramos a la mano izquierda, está otra despensa
baja con sus puertas bien reparadas.
Más delante de
la sala susodicha está un aljibe bien obrado y luego está un portal a colgadizo
donde está una atahona desbaratada ./129/ y desde la dicha atahona sube la
escalera a el aljibe; de este portal entran a una bóveda luenga y grande que
está atajada por medio que es la iglesia de Santiago de un cabo y bien
reparada; en la cual está un altar con un frontal nuevo de barniz y unos
manteles limpios, y a la espaldas un paño pintado en él un crucifijo; y en el
dicho altar está una imagen de bulto de Nuestra Señora y otra de Santiago de
alabastro todo bien reparado.
Desde el dicho
portal entran a una caballeriza con sus buenas pesebreras y de esta caballeriza
entran a dos bóvedas de dos arcos, uno para establo y otro para pajar. De
frente de este establo salía una puerta a un atajo que está hecho en la bóveda
de la iglesia y al cabo de este atajo está otra bóveda debajo de un arco.
Junto a la
dicha atahona sale una escalera a una cámara para tener cosas de bastimento, la
cual está bien reparada con sus puertas y cerradura.
Junto con la
torre del homenaje está un establo pequeño de frente de la puerta de la
fortaleza con sus pesebreras y puertas y al otro cabo, al pie de la dicha
torre, está una casa pequeña con un horno.
Junto con esto
están dos palacios bajos para aposentamiento que solía ser caballeriza sobre
arcos atravesados de ladrillo.
Junto con la
puerta de estos palacios está una escalera que sube a un aposentamiento alto
que llega a un recibimiento alto de buena madera de pino a dos aguas.
A la mano
izquierda entran a un corredor donde está una cámara donde hay tres atajos de
retretes nuevos, todo a un agua bien obrado. Y como sube por la dicha escalera
a la mano derecha está una cámara muy buena, cubierta de madera de pino y al
cabo de ella un retraimiento /130/ de mujeres y de esta cámara sale una puerta
a un corredor nuevo y al cabo de él un retraimiento pequeño, todo bien obrado.
Junto con esta
cámara está una rondilla para neçisaria (¿) bien cubierta y reparada.
Desde dicho
recibimiento sube una escalera a una cocina con una chimenea y tiene en medio
dos pilares de madera y en esta cocina está un retraimiento para escalanas (¿) y
junto con la dicha chimenea está un petril como ronda bien cubierto y reparado.
Alrededor de
esta cocina sale por los adarves a donde está una casa donde están las velas
sobre la puerta de la barrera de en medio donde está una campana. Y más
adelante está una cámara hecha sobre un arco y un cobertizo encima nuevo bien
hecho.
En estos dichos
adarves están cinco torres y ambos bien reparados y en cabo de estos adarves,
junto con la torre del homenaje en un cabo está una neçisaria (¿).
Y luego
subieron a la torre del homenaje que es muy grande y muy alta y de calicanto;
tiene una puerta obra de tres tapias alta del suelo, la cual es de un arco de
cantería, tiene unas puertas de pino y su cerrojo de fuera y su aldaba por de
dentro de la dicha puerta. Y luego descienden una escalera pequeña al suelo de
la torre, en el cual está hecho un atajo de yeso para alfolí (almacén de grano). Y al otro cabo está
una cámara y sobre esto bajo están dos cámaras altas, la una llena de trigo y
en la otra está una mazmorra, lo alto de esta cámaras es bóvedas de ladrillo
con sus lumbreras necesarias para claridad.
En la una
cámara de estas están siete ballestas fieras (fuertes?) de acero y cinco
garruchas y diez espingardas con sus atacadores y burjacas y vosquejotes y
cañones y musiques y cuerdas (¿) y dos zebratanas y cuatro servidores /131/ y
una sera de almacén para las ballestas y una sera de salitre, cuatro jarrones
(¿) de pólvora.
Y luego
salieron a otra bóveda, más alta que esta, encima de ella donde hay seis
miembros de bóvedas pequeñas armadas sobre pilares de ladrillo muy gruesos; en
estas bóvedas está un molino de brazo. Y luego sube por otra escalera a otras
bóvedas más alto, la cual asimismo es de seis bóvedas pequeñas sobre pilares de
ladrillo.
Y desde allí
suben por otra escalera a lo alto de la torre, la cual está petrilada y
almenada y en medio hecho un tejado sobre las bóvedas y en la dicha torre está
caído un pedazo de petril de hasta tres almenas y el tejado de la dicha torre
está mal reparado.
En la dicha
fortaleza hay cinco cubas desarmadas y están dentro de una bóveda de homenaje y
otra está armada abajo cabo la iglesia.
Y así visitada
la dicha fortaleza, hallaron los dichos visitadores fuera de ella y por la
cuesta muchos edificios de muros antiguos y dos aljibes y cerca de la dicha
fortaleza está una barrera antigua y en ella está el uno de los dichos aljibes,
el cual está aderezado y limpio con un cubo y un cigüeñal para sacar agua para
servicio de la fortaleza y junto con él hechos unos pilares y un emparrado como
cenador muy bien hecho y con otros árboles en él.

Y después de
esto los dichos visitadores visitaron la persona del dicho Francisco de
Zambrana, el cual se entró con los dichos visitadores en la iglesia de Santiago
vestido un manto de capítulo. Al cual hallaron que reza muy bien sus horas y
las sabe bien rezar y no tiene la regla. Le mandaron que la tenga hasta el día
de Navidad en virtud de obediencia y que la lea cada mes una vez como la dicha
regla manda. Le mandaron que se muestre juzto la venia y la bendición de la
mesa en virtud de obediencia. Y por lo que no sabía se le /132/ impuso pena
saludable a su anima y por las faltas asimismo.
Y luego los
dichos visitadores pidieron al dicho Francisco de Zambrano la entrega de la
dicha fortaleza, el cual dijo que no recibió más de las armas que en la torre
del homenaje están expuestas y asimismo las cinco cubas y las quince tinajas de
vino, lo cual dijo que daba y dio por entrega de la dicha fortaleza.
Y luego los
dichos visitadores se fueron a la puerta principal de la dicha fortaleza a
donde el dicho Rodrigo Dávalos, comendador de Montealegre, recibió pleito
homenaje del dicho Francisco de Zambrano, tomando sus manos juntas entre las
suyas y le dijo que hacía pleito homenaje como caballero, una y dos y tres
veces, una y dos y tres veces, una y dos y tres veces, según costumbre y fuero
de España de tener la dicha fortaleza por el rey y la reina, nuestros señores,
como administradores perpetuos de la dicha Orden de Santiago y de hacer desde
ella guerra y paz a quien sus altezas mandaren y de recibirlos en ella así
caídos o pagados o entregarles la dicha fortaleza a ellos o a su cierto
mandado; y el cual dicho alcaide dijo que así lo hacía y otorgaba, testigos
Diego de Xerica y Pedro de Soria y Bernardino de Calvete.
Luego los
dichos visitadores le dieron las llaves y le dejaron dentro en la dicha
fortaleza y vieron por vista de ojos que de algunas cosas que los visitadores
pasados mandaron hacer que no habían hecho las cosas siguientes;
Hallaron que el
tejado y camarachones de la torre del homenaje que los visitadores pasados
habían mandado hacer, que no estaba hecho y queriendo lo ejecutar según por sus
altezas les es mandado, recibieron juramento de Diego de Villalobos, maestro de
obras, cuanto era menester para hacer el dicho camarachón y tejado de la torre
del homenaje, el cual declaró, so cargo del juramento que hizo, que ha menester
tres mil y /133/ seis cientos y veinte maravedíes para hacer el dicho
camarachón y teja de la dicha torre del homenaje.
Y luego los dichos
visitadores andando mirando las barreras por de fuera, hallaron en la barrera
junto con la puerta falsa un pedazo de petril de la barrera y de las almenas
caído y la esquina de la puerta está toda carcomida por bajo el asiento de ella
y otra esquina asimismo descalza, que ha menester repararse que ha mucho tiempo
que se cayó y para información de ellos recibieron juramento del Vicario de
Segura y de Jorge del Tejo, a los cuales por los dichos visitadores fue
preguntado en qué tiempo se cayó, sobre lo cual declaró el dicho Vicario en que
dijo que se acuerda de más de treinta años de verlo así caído. Y el dicho Jorge
del Tejo dijo que so cargo del juramento que hizo que se acuerda de veinte y
dos años de verlo caído y que no sabe cuando se cayó; lo mandaron poner en este
libro para hacer de ello recibo a sus altezas.
Y después de lo
susodicho, en este dicho día, ante los dichos visitadores pareció el dicho
Francisco de Zambrano y dijo que por cuanto los visitadores pasados mandaron
que algunas almenas y pedazos de la barrera de la dicha fortaleza reparase don
Pedro Puertocarrero como heredero del Maestre don Alonso de Cárdenas, lo cual
fue mandado en perjuicio y agravio suyo, por merced, que requería a los dichos
visitadores, que recibiesen los testigos que por su parte les fueron
presentados por donde mostraría el dicho reparo no pertenecía al dicho don
Pedro. Los dichos visitadores dijeron que oían lo que decía y que eran prestos
de recibir los dichos testigos y hacer sobre ello lo que sea justo y por sus altezas
les es mandado, testigos los dichos.
Y luego el
dicho Francisco de Zambrano presentó por testigos a Pedro Ruiz y Alonso Gil y
Ruy Sánchez Vellón y a Juan Romero, vecinos de la dicha villa, de los /134/
cuales y de cada uno de ellos fue recibido juramento en forma debida de derecho
y so cargo de él dijeron que dirán verdad de lo que supieren acerca del caso
que son preguntados por testigos y por los dichos visitadores les será
preguntado.
El dicho Pedro Ruiz, testigo jurado y ratificado
fue preguntado por los dichos visitadores si sabe que la barrera que está
derribada a la mano izquierda como sube de la puerta primera de la dicha
barrera de la fortaleza, cuánto tiempo ha que está caído, o si se acuerda o
oyeron decir cuándo se cayese el dicho pedazo de barrera, el cual dijo que ha
cincuenta y cinco años que vive en esta villa, que se acuerda de los treinta y
cinco años aún estar como ahora está y que no se acuerda ni oyó decir cuando se
cayese.
El dicho Alonso Gil, testigo jurado y ratificado
preguntad por la dicha pregunta dijo que se acordaba de cincuenta años a esta
parte y que todavía lo vido caído y que nunca oyó decir cuando se cayese y que
esta es la verdad para el juramento que hizo.
El dicho Ruy Sánchez Vellón, testigo jurado y
ratificado, preguntado por los dichos visitadores por la dicha pregunta, dijo
que se acuerda de cuarenta años a esta parte que siempre lo vido caído el dicho
pedazo de barrera y que nunca oyó decir cuando se cayese y que esta es la
verdad para el juramento que hizo.
El dicho Juan Romero, testigo jurado y
ratificado, preguntado por las dichas preguntas dijo que se acuerda que de
cincuenta años a esta parte siempre lo vido caído todo lo que le es preguntado
de la dicha barrera y que no oyó decir cuando se cayese y que esto es lo que
sabe para el juramento que hizo.

Y luego los
dichos visitadores visitaron el horno de
poya que la dicha Orden tiene en la dicha villa; y hallaron por la
visitación pasada que los visitadores /135/ pasados lo habían mandado hacer y
para ello habían dejado depositados en poder de ciertas personas de la dicha
villa, nueve mil y doscientos maravedíes, el cual dicho horno hallaron hecho y
bien reparado, salvo que había menester unas puertas y acabar de cubrir un poco
de tejado; y para saber si los dichos maravedís que así estaban depositados,
había gastado enteramente en el dicho horno, recibieron juramento de Pedro
Sánchez, vecino de la dicha villa de Segura, que fue el que distribuyó y tuvo
cargo de gastar los dichos maravedíes y hacer el dicho horno; y el cual declaró
que había recibido y gastado en el dicho horno siete mil y doscientos
maravedíes.
Y luego los
dichos visitadores mandaron Diego Ferrández
y a Gómez García y a Ruy López, vecinos de la dicha villa, que fueron los
depositarios de los dichos nueve mil y doscientos maravedíes, que dieran cuenta
en qué los gastaron los dichos maravedíes, donde non que mandarían ejecutar en
sus bienes por los dichos dos mil maravedíes que resta por gastar según la
declaración del dicho Pedro Sánchez.
Y luego los
dichos depositarios dijeron que el dicho Pedro Sánchez como la obra de este
dicho horno a hacer a destajo por los dichos nueve mil y doscientos maravedíes,
los cuales él tenía recibidos enteramente y en su poder de ellos no había
dinero ninguno; sobre lo cual hubieron más información los dichos visitadores y
se halló ser verdad; sobre lo cual mandaron a los alcaldes de la dicha villa
que luego apremien al dicho Pedro Sánchez a que acabe de hacer el dicho tejado
y todo lo demás que se hallare que entró en el dicho destajo y mandaron al
señor don Pedro Portocarrero y a Francisco de Zambrano, en su nombre, en su
nombre en virtud de obediencia que haga las puertas del dicho horno y un torno
para él, dentro de un mes primero cumplido.

Y después de lo
susodicho, veinte y seis días del dicho mes de setiembre de dicho año (26-09-1498), los dichos visitadores
visitaron la casa que la Orden tiene
en la dicha villa, la cual los visitadores pasados mandaron hacer al dicho don
Pedro y hallaron que no estaba hecha casa ninguna en ella.
/136/
Y luego los
dichos visitadores mandaron a Lázaro Martínez y a Diego de Villalobos, maestros
de obras y albañiles, que viesen las dichas casas y tasasen y apreciasen lo que
podría costar hacerse para casa de aposentamiento y para bastimento de pan y
vino, de los cuales recibieron juramento en forma debida de derecho que dirán
verdad y apreciarán lo que supieren en sus conciencias qué puede costar la
dicha obra poco más o menos, testigos, el bachiller Rodrigo del Castillo y Juan
de Madrid y Alonso Pérez de Coronado, vecinos de Segura.
Y luego los
dichos albañiles vieron la dicha obra y tasaron lo que podría costar de hacer y
en qué tiempo se podría hacer y declararon lo siguiente: dijeron y declararon
que puede costar hacer la dicha casa de aposentamiento y el dicho bastimento
para pan y para vino, todo tasado, cada cosa sobre sí, doscientos y seis mil y
doscientos y ochenta y ocho maravedíes y que ha menester de término para hacer
la dicha obra para que esté firme y según es trabajoso subir el pertrecho a la
dicha villa, tres años, y que esto declaran a todo su parecer para el juramento
que hicieron, testigos, Pedro Ximénez y Alonso García y Pedro Ruiz, vecinos de
la dicha villa.
Para lo cual
cumplir y ejecutar, los dichos visitadores recibieron juramento de Pedro
Ximénez, vecino de la dicha villa, que tiene cargo de recibir los diezmos en la
dicha villa por el dicho don Pedro, al cual preguntaron so cargo del dicho
juramento, qué maravedíes o pan o otras cosas tiene a su cargo de la dicha
Encomienda, así de año pasado como de este presente año de noventa y ocho años;
el cual declaró so cargo del dicho juramento que hecho tiene, que son a su
cargo del año pasado treinta mil maravedíes de trescientas fanegas de trigo que
vendió; y más doscientas y ochenta fanegas de trigo en grano. Y de este
presente año de noventa y ocho años, cincuenta y ocho mil maravedíes en dineros
de las menucias y más hasta quinientas fanegas de trigo y de los dichos dos
años hasta cien fanegas de cebada y hasta veinte y ocho fanegas de escaña y
avena y non más so cargo del dicho juramento que hizo.
/137/
Los dichos
visitadores mandaron al dicho Pedro Ximénez que tenga en sí de manifiesto los
dichos maravedíes y pan y non anda con ellos al dicho señor don Pedro ni a otra
persona ninguna que por él los hubiere de haber sin que para ello tengan otro
mandamiento en contrario de lo que por los dichos visitadores le es mandado y
que de los dichos maravedíes gaste luego en el camarancho y tejado de la torre
del homenaje que fueron tres mil y seiscientos y veinte maravedíes en que fue
apreciada la obra y que lo haga hacer de aquí al día de Navidad primera que
viene. El cual dicho Pedro Ximénez se otorgó por contento de los dichos tres
mil y seiscientos y veinte maravedíes y se obligó de hacerlo en el dicho
término, testigos los dichos.
Otrosí, le
mandaron al dicho Pedro Ximénez, los dichos visitadores, que acuda con todos
los otros maravedíes y pan restantes del dicho depósito que en él había hecho a
Ruy Sánchez del Arroyo y a Antón García Pretel, vecinos de la dicha villa, para
que tengan cargo de hacer la dicha casa de la dicha Orden y bastimento, los
cuales entendieron que son buenas personas llanas y abonadas para ello; a los
cuales mandaron los dichos visitadores que hagan hacer la dicha obra dentro de
los dichos tres años primeros siguientes y que comiencen luego a poner mano en
la dicha obra y non la cesen hasta ser acabada. Y mandaron al dicho Pedro Ximénez
que así lo haga y cumpla y acuda con el dicho depositario a los susodichos, so
la pena en que caen los depositarios y de la merced del rey y la reina nuestro
señores. Y mandaron a los dichos Ruy Sánchez y Antón García que hagan y cumplan
todo lo que por ellos les es mandado so pena de la merced de sus altezas y que
non lo haciendo, lo harían a su costa y de sus bienes, testigos Lázaro Martínez
y Alonso Ruiz y Diego de Villalobos.

Este dicho día
ante los dichos visitadores, pareció el dicho Francisco de Zambrano y por ante
mí el escribano insoescripto, presentó una petición,
su tenor de la cual es esta que se sigue:
Nobles y
virtuosos señores, el comendador Rodrigo Dávalos y Pedro de Morales, cura de
Valdiacete, visitadores que sois en la Orden de Santiago, en esta /138/
provincia del Reino de Murcia, por el rey y reina nuestros señores y representando
yo al comendador, Rodrigo de Zambrana, alcaide que soy en esta villa de Segura
por don Pedro Puertocarrero, comendador de la dicha villa, mi señor, paresco
ante vos ambos y en nombre y como procurador que soy del dicho comendador, mi
señor, en la mejor forma y manera que con derecho puedo y debo, digo en el
dicho nombre que a mi noticia es venido que vuestras mercedes visitando y
reformando esta dicha encomienda, mandan hacer ejecución en bienes del dicho
comendador, mi señor, dis que para hacer las casas de la Orden en esta dicha
villa porque los visitadores antepasados las mandaron hacer y non son hechas,
en lo cual todo el dicho don Pedro, mi señor, recibe mucho agravio e injusticia
por las causas y razones siguientes: lo primero porque los dichos visitadores
al tiempo que mandaron hacer las dichas casas, lo mandaron en ausencia de don
Pedro, mi señor, y nunca en su nombre y de derecho debiera ser mandado en su
presencia o a lo menos de que un poder suyo tuviera para que viniera a su
noticia. Lo segundo porque los dichos visitadores non fueron bien informados acerca
de la dicha casa, porque vuestras mercedes hallaran que las dichas casas fueron
caídas en vida del comendador don Rodrigo Manrique, conde de Paredes, el cual
edificó tres casas a su costa y murió, (¿) en la villa de Siles y al tiempo que
el comendador don Pedro Manrique pasó de esta presente vida por descargo de su
conciencia en compensación de estas casas que aquí se cayeron, dio para la
Orden las dichas casas de Siles; y como los dichos visitadores en ausencia de
don Pedro, mi señor, y mía en su nombre, hicieron la dicha visitación y
mandamiento non hubo quien de lo susodicho los informasen, quedó el dicho
mandamiento así escrito en los libros de la visitación, por merced señores, en
el dicho nombre pido y suplico a vuestras mercedes, manden sobreseer en la
dicha ejecución hasta que de lo que dicho es, sus altezas sean informados y
provean acerca de ello, lo cual sea su servicio, en otra manera lo contrario
haciendo protesto el derecho de don Pedro, mi /139/ señor, quede a salvo y en
nombre de su señoría apelo de vuestro mandamiento y de cómo lo digo y pido y
suplico, pido al escribano presente me lo dé por testimonio para guarda y
conservación del derecho de don Pedro, mi señor, y mío en su nombre.
Los dichos
visitadores dijeron que respondiendo a la petición y requerimiento a ellos
hecho por el dicho Francisco de Zambrana, que ellos son meros ejecutores
diputados por sus altezas para cumplir y ejecutar lo que no hallaron hecho y
cumplido de lo que los visitadores pasados mandaron y que en este artículo no
tiene conocimiento de causas, ni pueden recibir ejecuciones, ni razones algunas
de las contiendas en la dicha petición, por ende que las alegue si quisiere
ante sus altezas como administradores perpetuos de la dicha Orden, que ellos no
pueden hacer otra cosa sino ejecutar y que esto dan por su respuesta y
ratificación; testigos el bachiller Rodrigo del Castillo y Francisco de
Noruena.

Y después de
esto, en la dicha villa de Segura, este dicho día, mes y año susodicho, ante
los dichos Rodrigo Dávalos, comendador de Montealegre y Pedro de Morales, cura
de Valderacete, visitadores susodichos, y en presencia de mí el dicho escribano
y testigos de insoescriptos, pareció Pedro Baeza procurador que se dijo ser de
la dicha villa y presentó una petición, su tenor de la cual es esta que se
sigue:
Muy virtuosos
señores, yo Pedro Baeza, vecino y vecino y procurador síndico que soy del
Concejo, alcaldes, alguaciles, regidores, caballeros y escuderos, oficiales y
hombres buenos de esta villa de Segura de la Sierra, parezco ante vuestras
mercedes y digo que a mi noticia es venido en como vuestras mercedes, visitando
y reformando esta dicha villa por mandado de sus altezas, mandaron a los
oficiales de ella les diesen la copia de los caballeros de cuantía de esta
dicha villa, a los cuales ésta dicha villa ni yo en su nombre hablando con
aquella reverencia y acatamiento que debo non /140/ seremos ni somos obligados
porque en esta villa no hay ningunos caballeros de cuantía nunca jamás en
tiempo alguno les fue pedidas ni demandadas las tales cuantías por sus altezas
ni por los Maestres de gloriosa memoria antepasados y esta dicha villa que
tiene costumbre inmemorial de tener caballeros si algunos hay de gracia, los
cuales nunca fueron puestos en copia alguna, ni hecho alarde ante los Maestres
ni Comendadores pasados ni al presente, ni a ello fueron, ni son obligados
salvo si algunos alardes se hicieron algunas veces fueron hechos ante los alcaldes
ordinarios de esta villa, como caballeros de fuero tan solamente para gozar de
ciertas preeminencias y libertades que los dichos caballeros por las leyes de
nuestro fuero tienen en razón de los oficios y otras cosas contenidas en las
dichas leyes, por merced señores en nombre de la dicha villa mi parte, pido y
suplico a vuestras mercedes no se entremetan a pedir ni demandar la dicha
copia, antes nos quiera mandar guardar nuestra preeminencia y uso y costumbre
que acerca de este caso la dicha villa mi parte y yo en su nombre tenemos
mayormente que sus altezas nos la tienen mandada guardar según parece por una
provisión que de sus altezas esta villa tiene para las villas y lugares de su
tierra (¿) que están en costumbre de empadronarse y hacer alardes que acerca de
las cuantías de que habían de tener caballos mandaron proveer, de la cual si
necesario es hago presentación ante vuestras mercedes en lo cual tubo vuestras
mercedes hará servicio a Dios y administrarán justicia y a esta villa y a mí en
su nombre mucha merced.
Y luego los
dichos visitadores dijeron que oían lo que decían y que les mandaban que diesen
información de lo que dicen y que son prestos de hacer lo que sea justo,
testigos Pedro Ruiz y Diego de Villalobos, vecinos de Segura.
Y luego el dicho
Pedro Baeza presentó por testigos para información de lo suso /141/ dicho a
Alonso Gil y a Juan Romero y a Pedro Ruiz y a Martín García de Ocaña, vecinos
de la dicha villa de Segura, que presentes estaban, de los cuales y de cada uno
de ellos recibieron juramento los dichos visitadores en forma debida de derecho
que dirán verdad de lo que supieren acerca del caso que son presentados por
testigos y les fuere preguntado, los cuales y cada uno de ellos dijeron sí juro
y amén, testigos los susodichos.
El dicho Alonso Gil, testigo jurado y
ratificado, preguntado por los dichos visitadores si sabe que en algún tiempo,
en la dicha villa hubiese caballeros de cuantía o si en algún tiempo fueron
apreciadas haciendas para echar a los dichos cuantiosos caballos y armas según
que los otros lugares son echados o si lo oyó a su padre o a otros hombres
antiguos de la dicha villa; el cual dijo y declaró que puede haber cincuenta
años que se acuerda que nunca fueron acontiados ni repartidos caballeros en
esta dicha villa, ni nunca lo oyó decir a los antiguos ante de él y que esto es
lo que sabe para el juramento que hizo.
El dicho Juan Romero, testigo jurado y
ratificado, preguntado por los dichos visitadores por las preguntas susodichas;
dijo y declaró que se acuerda de cincuenta años a esta parte que nunca fueron
repartidos caballeros, ni acontiados para echarlos a personas ningunas de esta
dicha villa, ni se acuerda oírlo a ninguna persona en ningún tiempo y que esto
es lo que sabe para el juramento que hizo.
El dicho Pedro Ruiz, testigo jurado y
ratificado, preguntado por los dichos visitadores por las preguntas susodichas;
el cual dijo y declaró que se acuerda de cuarenta años a esta parte que nunca
vido acontiar, ni echar caballos por premia a ninguna persona, ni lo oyó decir
a su padre, ni a persona ningunas antiguos y que esto es lo que sabe para el
juramento que hizo.
El dicho Martín García de Ocaña, testigo jurado
y ratificado, preguntado por /142/ los dichos visitadores por las preguntas
susodichas; dijo y declaró que se acuerda de cuarenta años a esta parte, que
nunca en esta dicha villa fueron acontiados ningunas personas, ni fueron
echados caballos de premia en la dicha villa, ni nunca lo oyó decir a ninguna
persona de los antiguos en tiempo ninguno y que esto es lo que sabe para el
juramento que hizo.
Y luego los
dichos visitadores dijeron que vista la dicha información por los dichos de los
testigos, que mandaban asentarlo en el libro de la visitación para hacer de
ello relación a sus altezas.
Y luego el
dicho Pedro Baeza dijo que los vecinos que hay en la dicha villa son ciento y cuarenta vecinos, lo cual juró
en forma en nombre del dicho Concejo, testigos los susodichos.
Visitación de los muros de la villa.
Y después de lo
susodicho, este dicho día, los dichos visitadores fueron a visitar los muros y
puertas de la dicha villa, en los cuales habían mandado hacer los visitadores
pasados ciertas obras y hacer ciertas puertas, lo cual hallaron y vieron por
vista de ojos non están hechos. Y para lo ejecutar en el Concejo de la dicha
villa a quien fue mandado hacer; y para saber cuánto será menester para reparar
la puerta de hacia Orçera y otras partes de los muros que están socavados y
agujeros hechos encima del adarve de la puerta de hacia Hornos, lo mandaron
apreciar a Diego de Villalobos y a Lázaro Ferrández, albañiles, sobre juramento
que de ellos primeramente recibieron que tasarán y moderarán lo que costarán
hacer los dichos reparos, así de las dichas puertas como de los dichos muros,
los cuales juraron en forma, y fueron a ver los dichos reparos; y declararon
que para el reparo de todo lo susodicho que son menester siete mil y
seiscientos y treinta maravedíes. Los cuales dichos maravedíes, los dichos
visitadores depositaron en poder de Alonso Vázquez, alcalde de la dicha villa,
el cual se dio por contento de ellos y le /143/ mandaron que dentro de un año
primero siguiente, hagare reparar los dichos edificios que así se mandaron
hacer, so pena que los harán de sus bienes y a su costa y el dicho Alonso Vázquez
se obligó de hacerlo y reparar en el término de un año de los dichos maravedíes
so la dicha pena, testigos que fueron presentes Pedro Ruiz y Lázaro Ferrández y
Alonso García de Coronado, vecinos de la dicha villa.
Y después de lo
susodicho, este dicho día, en la dicha villa de Segura ante los dichos
visitadores, pareció la mujer de Miguel López y dijo que por cuanto sus
mercedes habían mandado traer ante ellos los títulos de los censos de las heredades que había en la
dicha villa, que por cuanto ella y su marido tenían a censo una casa que es
alinde de los baños, por cuatro gallinas, de lo cual mostró cierta respuesta
(¿) y porque aquella non estaba confirmada por el capítulo general, los dichos
visitadores hubieron información si el dicho censo era en pro y utilidad de la
Orden, lo cual se halló que no valía más de tributo de lo que por ella daba el
dicho Miguel López, sobre lo cual mandaron consumar el dicho censo y mandaron
al dicho Miguel López que lo confirme en el primer capítulo que hubiere de la
dicha Orden, testigos Pedro González y Alonso García carpintero, vecinos de la
dicha villa.
Y después de lo
susodicho, ante los dichos visitadores pareció la mujer de Alonso de Utrera,
vecino de la dicha villa y dijo que por cuanto su marido tiene un censo de dos gallinas, en las casas de
las bóvedas de los baños de la Orden, que pide a los dichos señores visitadores
que por cuanto non tiene confirmación del capítulo general de la dicha casa,
que hayan información de Pedro González carpintero y de Pedro González Dávila
que presentes estaban, si el dicho censo está en pro y utilidad de la dicha
Orden.
Y luego los
dichos visitadores recibieron juramento en forma debida a los susodichos y de
cada uno de ellos, so cargo del cual les /144/ preguntaron que si saben que la
dicha casa que tiene a tributo el dicho Alonso de Utrera, si está en pro de la
dicha Orden y si las hubiesen de dar a otro a tributo, si hallarían más por
ellas; los cuales declararon que para el juramento que hecho tenían, que quien
que está en pro y utilidad de la dicha Orden, el dicho censo y que no hallarían
quien más diese por ella de las dichas dos gallinas; le dejaron el dicho censo,
los dichos visitadores, por la dicha información y le mandaron al dicho Alonso
de Utrera que del primer capítulo general que se celebrare traiga información
del dicho censo, testigos Pedro Baeza y Ruy Sánchez, vecinos de la dicha villa.

Y después de lo
susodicho, este dicho día, en al dicha villa, ante los dichos visitadores
pareció Pedro Baeza, vecino de la dicha villa, y dijo que por cuanto él tenía
un corral de la Orden a censo por
tres gallinas, lo cual no tenía confirmación, que pedía a los dichos señores
visitadores a ver información de dos personas para que vean si el dicho censo
está hecho en pro y utilidad de la dicha Orden.
Y luego los
dichos visitadores recibieron juramento de Alonso García carpintero y de Alonso
González, que presentes estaban y so cargo del cual les preguntaron que si
saben que el censo de las dichas tres gallinas del dicho corral, si está en pro
y utilidad de la dicha Orden, que si lo hubieren de dar a en censo a otra
persona, si daría más por él; los cuales
declararon y dijeron so cargo del juramento que hecho tenían, que a todo su
creer que el dicho censo de las dichas
tres gallinas en el dicho corral que está bien y en pro de la dicha Orden y que
creen que no habría quien más diese por él, testigos los dichos. Y luego los
dichos visitadores dijeron que mandaban al dicho Pedro Baeza que del primer
capítulo que se celebrase traiga confirmación, testigos los dichos.
Y este dicho
día pareció ante los dichos señores visitadores, Alonso García carpintero y
dijo que él tiene una casa a censo
de la Orden por cinco gallinas y presentó una carta de dicho censo sin
confirmación y les pidió que le manden /145/ confirmar el dicho censo; y luego
los dichos visitadores recibieron juramento de Pedro Baeza y de Pedro Ruiz so
cargo del cual les preguntaron si el dicho censo que el dicho Alonso García,
carpintero, hacía a la dicha Orden de la dicha casa de las dichas cinco
gallinas si está en pro y utilidad de la dicha Orden y si habrá quien más diese
por la dicha casa; y los dichos testigos dijeron y declararon que el dicho
censo de las dichas cinco gallinas en la dicha casa está en pro y utilidad de
la dicha Orden y que si ellos lo hubieran de tomar cuando el dicho Alonso
García lo tomó que no lo dieran por ella porque ahora él las tiene obradas y
bien reparadas; le mandaron que del primer capítulo que sus altezas mandaren celebrar
traigan confirmación, testigos Pedro González y Ruy Sánchez Vellón.
Y este dicho
día pareció ante los dichos visitadores Ruy Sánchez del Arroyo y Ruy Sánchez
Vellón, regidores de la dicha villa y dijeron que el Concejo tenía los huertos
de Gondar arrendados en dos gallinas cada un año, que se lo hacían saber.
Pedro González
Dávila pareció ante los dichos visitadores y dijo que él tenía un huerto de la
Orden arrendado por diez años por ocho gallinas en cada un año, que lo hacía
saber.
Las rentas de
lo que tiene la dicha Encomienda en la dicha villa de Segura no se ponen aquí
porque en fin de la visitación de la dicha Encomienda se pone todo el valor de
ella.
COMENTARIO: El 26 de
septiembre de 1.498 los visitadores santiaguistas Rodrigo Dávalos, comendador
de Montealegre y Pedro de Morales, cura de Valdiacete, llegaron a la villa de
Segura de la Sierra.
- Presentación a
las autoridades locales.
Los visitadores se reunieron con Pedro López de Solano,
alcalde, y Ruy Sánchez del Arroyo y Ruy Sánchez Ballestero y Antón García
Pretel, regidores, y Bartolomé Sánchez Delgado, alguacil, a los cuales los
visitadores mostraron e hicieron leer los poderes reales y los dichos oficiales
le obedecieron con aquella reverencia que debían y en cuanto al cumplimiento,
que estaban prestos de cumplirlo en todo y por todo según que en ellos se
contiene.
Fue pregonado en la plaza de la dicha villa, que si había
algunas personas que tuviesen queja del comendador (don Pedro Portocarrero) o
de sus alcaides o mayordomos o mamposteros, que lo vengan a denunciar ante
ellos y que les sería hecho cumplimiento de justicia.
Y asimismo si había algunas personas que tuviesen censo sobre
algunas heredades que paguen a la dicha Orden, que vengan a mostrar los títulos
que de ellos tienen dentro de tercero día y que no mostrándolos, adjudicarían
las tales heredades a la dicha Orden.
- Visitación de la Iglesia
Los dichos visitadores fueron a visitar la iglesia de la
dicha villa que es de la vocación de Nuestra Señora la Virgen María; la cual es
de tres naves sobre pilares y arcos de ladrillo, cubierta de madera de pino
antigua y las naves de los lados cubiertas de madera de pino nueva y tiene un
altar mayor bien ataviado con sus gradas al pie de él y junto con él está un sagrario
de yeso y al cabo de la iglesia una tribuna y de frente de la puerta principal
de la iglesia está una capilla pequeña de San Bartolomé con una red de madera
delante y tiene un altar bien ataviado y un retablo mediano de pincel. También
tiene su campanario con dos campanas.
Y luego visitaron e hicieron inventario del ajuar litúrgico
de la iglesia: plata, ornamentos, libros, campanas y posesiones de la dicha
iglesia.
A continuación los visitadores toman las cuentas al mayordomo
de la iglesia Gonzalo López, al que mandan hacer algunas cosillas.
- Vicario.
Los visitadores hallaron en la dicha iglesia por vicario a
Juan García Román, clérigo de la Orden de Santiago. Alonso Vázquez, alcalde de
Segura les dijo a los visitadores que por descargo de su conciencia denunciaba
y hacía saber la situación de amancebamiento del Vicario, al que le abren un
expediente con información de testigos.
- Ermitas.
Se visitó la ermita de
San Sebastián, la cual es de tres naves, la de el medio es nueva de muy
buena madera acepillada y está cubierta hasta la mitad y está hecho sobre arcos
de calicanto; no tiene altar, sino un paño pintado la imagen de San Sebastián.
También se visitó la ermita
de San Vicente, la cual está hecha de una nave, tiene un altar y en él un
retablo de pincel y las imágenes de San Vicente y San Miguel y una imagen
pequeña de Nuestra Señora de bulto; y en el altar hay unos manteles limpios y
un frontal de lienzo y una lámpara de hierro; y al cabo de esta dicha ermita
está una chimenea para el santero: Las cuales dichas ermitas encomendaron al
Concejo los dichos visitadores para que las reparen pues no tiene renta
ninguna.
- Fortaleza.
Los visitadores recorrieron y describieron el castillo y sus
defensas y el alcaide Francisco de Zambrano les hizo el “pleito homenaje”. Los
visitadores vieron que reparaciones mandadas en la visita anterior estaban sin
ejecutar y lo pusieron en conocimiento del alcaide Francisco de Zambrano el
cual alego que había obras que no correspondían al actual comendador Pedro
Puertocarrero sino a los comendadores anteriores.
- Horno de pan.
Y luego los dichos visitadores visitaron el horno de poya que la dicha Orden tiene
en la villa; y hallaron por la visitación pasada que los visitadores pasados lo
habían mandado hacer, el cual dicho horno hallaron hecho y bien reparado, salvo
que había menester unas puertas y acabar de cubrir un poco de tejado.
- Casa de la Orden.
También visitaron la casa
que la Orden tiene en la villa, la cual los visitadores pasados mandaron
hacer al dicho comendador don Pedro Portocarrero y hallaron que no estaba hecha
casa ninguna.
Los visitadores mandaron que se tomaran la tasación de
206.288.- maravedíes de los diezmos del comendador don Pedro Portocarrero para
construir la casa de aposentamiento y bastimento.
- Vecinos y
caballeros de cuantía.
El concejo manifestó que por sus fueros no tenían obligación
de tener caballeros de cuantía y que el número de vecinos era de 140.
- Murallas y
puertas de la villa.
Los visitadores fueron a visitar los muros y puertas de la
villa, en los cuales habían mandado hacer los visitadores pasados ciertas obras
y hacer ciertas puertas, lo cual hallaron y vieron por vista de ojos que no
están hechos. Se tasaron los reparos en 7.630.- maravedíes y los visitadores
mandaron al Concejo que lo ejecutaran por ese precio.