Buscar en este blog

viernes, 19 de abril de 2013

1.479.- Visita de la Orden de Santiago a Villarrodrigo




1479-1-14 -Visita a los Partidos de la Mancha, Ribera del Tajo, Campo de Montiel y Sierra de Segura. Visita a Villarrodrigo (AHN. Guía de las OO.MM. Mss. Santiago. Sign. 1063 C pág. 324-325).


Visitación de Villa Rodrigo

Villa Rodrigo es de la encomyenda de la dicha villa de Segura, en la qual ay una torre e un cortijo que es de la dicha villa, la qual torre es de cal y canto de muy buenos muros gruesos e tiene dos bóvedas que toman todo lo hueco de la dicha torre hechas de cal y canto e en cada una está un entresuelo de madera que sube una escalera de cal y canto hecha a caracol en el gordo de la pared de la dicha torre y sube desde la puerta de la dicha torre a la una bóveda e a la otra e a lo alto de la dicha torre en lo qual todo está hecho un tejado de madera e teja, armado sobre las almenas de la dicha torre que cubre las bóvedas e gordo de las paredes de dicha torre e van estas dichas aguas por canales baxos de la dicha torre a caer en el suelo postrimero en un pozo que está en el dicho suelo. E este tejado esta cubierto e mal reparado, fueron dado por los visytadores pasados que la visytaron el dicho cura del dicho informe les encomendó por que dyeran mas grodueso de las bóvedas e lo vqº y que destá cubierto de las bóvedas que las haçen muy bien e le pusyesen su cavallete de cal e no lo fasyeron. Esta torre tiene buenas puertas con su cerradura e compuerta y sus rejas de hierro. Lo qual les fue mandado por los dichos visytadores pasados so pena de cinco mill mrs. para la cámara del maestre nuestro señor.

El cortijo de la torre es de cal y canto de quatro tapias en alto que toma desde la dicha torre hasta dar en ella que son los tres quatros e está lo mas dello derribado e todo despetrilado e syn puertas. Fue mandado al dicho conxejo en la visytación pasada que fisyeren el dicho cortijo de la forma que esta lo otro de quatro tapias en alto e de la misma anchura del muro e lo petrilasen e almenasen todo bien e dejasen su andamyo para la defensa de dicho cortijo e que lo hiciesen en dos años so pena de dos mill mrs. para la cámara de dicho señor maestre lo qual nunca hisyeron.

Los dichos visytadores dijeron que no enbargaron, que las dichas penas devyeran ser repartidas en el dicho concejo que avian de ser olerosos en una misma señal por penas únicas e repartydores de la dicha villa, dixeron que los mandaran e mandaron que de oy en un año hagan e reparen todo lo desta dicha torre e cortijo según les fue mandado por los visytadores pasados pues esta asy se avya de selo todo lo que dicho es, so pena de dyes mill mrs. para la cámara del dicho señor maestre e dixeron que ez que va mas del año, el dicho señor comyendador lo lida y los apremye según lo dicho en la dicha visytación y en un año xusto.

Cristóbal Péres el dicho alcalde e a sus seynobres del dicho concejo y por en solosdidsazion de toda la villa por que asy lo xuraron quando se hiço villa y hasta dello se darabais las prendas padesiendo los deste lugar, los dichos visytadores dixeron que les mandaron lo que tenían mandado por que cumplir asy al bien de la torre, por ser frontera de tierra de moros.

/325/
Ay en la dicha villa dos hornos de la susodicha encomyenda los quales están bien reparados e con todos sus aparejos.

Hallaron por cura de la yglesia de San Bartolomé que es la yglesia parroquial de la dicha villa a Diego Gonzáles freyre de la dicha orden, el qual está con presentación de la dicha orden por colación del Arzobispo de Toledo. La yglesia no tenía propio ninguno para su reparo, salvo las limosnas al curadgo. Tiene el pye de altar dentro a las puertas. Hallaron que hera buen religioso y  de casta vyda e limpia con Cristo. Ase deçir bien sus coros e admynytra bien los sacramentos con el qual está bien contenta la villa. La plata e ornamentos e las ropas de la dicha yglesia que es ynventariado por Garci de Molina mayordomo de la dicha yglesia.


COMENTARIO: En el libro de esta visita hay frases con tinta corrida difíciles de transcribir y que han sido interpretados por los textos de otras visitas.

De esta visita de 1478 que fue realizada a Villarrodrigo a principios de 1479, además de la descripción de la torre y el cortijo que también hacen otras visitas, nos interesa una frase especial: todos los vecinos con su concejo se comprometieron a reparar la torre y el cortijo y “así lo juraron cuando se hizo villa”. En otros párrafos los visitadores santiaguistas han sustituido la palabra “lugar” por la de “villa”, reconociendo el villazgo concedido por el Maestre de Santiago Don Rodrigo Manrique unos años antes, cambiándole el nombre de Albaladexo por el de Villa Rodrigo.

Normalmente las construcciones defensivas de la Encomienda eran propiedad de la Orden de Santiago y sus continuas reparaciones corrían a cargo de dicha Encomienda. Villarrodrigo era un caso especial, porque estas instalaciones eran propiedad del Concejo y las continuas reparaciones corrían a costa de sus vecinos.

Estas instalaciones defensivas de las distintas villas y lugares de la Encomienda de Segura eran muy parecidas. Constaban de una torre central y unas murallas (cortijo) que rodeaban la torre. Esta torre de Villarrodrigo tenía dos bóvedas, una encima de otra que cubrían todo el hueco de su interior y la segunda bóveda estaba almenada a su alrededor. El cortijo consistía en unas murallas almenadas que rodeaban la torre y dejaban un patio interior. A lo largo de las murallas había unos andamios de madera que llegaban hasta las almenas para su defensa. En caso de peligro, las mercancías y animales se resguardaban en el patio interior del cortijo y las personas en el interior de la torre donde tenían un pozo para su suministro en caso de asedio.

Aunque estos visitadores decían que las reparaciones eran necesarias “por ser frontera de tierra de moros”, en varios años este peligro desaparecería, la jurisdicción del villazgo sería recurrida por el Comendador y el Concejo de Segura, quedando Villarrodrigo con las mismas competencias que el resto de villas y lugares de la Encomienda, pero los visitadores posteriores seguirían apremiando las reparaciones a costa de los vecinos.



miércoles, 3 de abril de 2013

1.480.- Visita de la Orden de Santiago a Santa María del Campo.




1480-09-22 - Visita a los Partidos de la Mancha, Ribera del Tajo, Campo de Montiel y Sierra de Segura. Visita a Santa María del Campo. (AHN. Guía de las OO.MM. Mss. Santiago. Sign. 1064 C pág. 227).

Visitación de Santa María del Campo


/227/

Luego los dichos visytadores fueron a Santa María del Campo, que es una hermita que está en el térmyno de Xenabe, la qual hallaron que de nuevo se hasya  muy buena e no avia por hacer salvo cubrirla.

 

Tomaron el libro de la visytaçión pasada por el qual hallaron que a la saçon era mayordomo della Ruy Péres, vesino de Xenabe e se halló que tenya de la dicha hermita çiento e dose ovejas lanares e tres mulatos e un asno e se le hiso alcançe de mill e quatrocientos e sesenta e dos maravedíes.

 

Hallaron los dichos visytadores que se era mayordomo, el dicho Ruy Peres, contenyda en la anterior visytaçión, al qual le fue pedida la cuenta de los bienes susodichos, e hallaron que avia vendido ciertas tierras e las dichas ovejas e otras cosas que avia de la dicha hermita, porque el Arçobispo de Toledo les quería tomar los dichos bienes e tomaron la posesyón de la dicha hermita. E le mandó los dineros (¿) gastar en sumynistros de a la obra (¿). E por esta causa el dicho mayordomo Ruy Peres vendió los dichos bienes e cosas e gastaronse e gastaronse (sic) en la obra e usos de la dicha hermita e porque el dicho señor Arçobispo avia mandado tomar la posesión de la dicha hermita.

 

Los dichos visytadores, dieron la posesyon della al dicho Ruy Peres mayordomo, e le mandaron que no diese maravedíes al Arçobispo, ny a sus jueses ny xenzsores (¿) de lo susodicho ny obedeciese este sus mandamientos. E por ser obra merytoria lo susodicho, los dichos visytadores aprobaron la dicha venta (¿ çión) de las dichas tierras e ovejas e otras cosas que el dicho Ruy Peres mayordomo vendió, por buena.




COMENTARIO: En esta ocasión los visitadores santiaguistas fueron a la misma ermita de la Virgen del Campo para hacer la visitación. La ermita estaba terminándose de construir, situada a media legua del lugar (casi tres kilómetros) en uno de los caminos de entrada. Se refleja el continuo enfrentamiento de la Orden de Santiago con el Arzobispado de Toledo, común también a Villarrodrigo, Bayonas y Torres de Albanchez que eran los lugares de la Encomienda pertenecientes a dicho Arzobispado.

En la visita de 1495 las obras estaban terminadas y además habían construido una vivienda con su cocina para el ermitaño.

 


viernes, 29 de marzo de 2013

1.580.- Ordenanzas del Común. Armas de los pastores y bienes públicos.



1.580.- Ordenanzas del Común enmendadas. (Ejecutoria sobrecarta de las hordenanzas del común sacadas a pedimento de esta villa de Villa Rodrigo. Año de 1616. En la Real Chancillería de Granada. AMV Libro de Privilegios pag. 101 a 186)

Sobrecarta de una executoria dada en esta corte para que las justicias de la billa de Segura de la Sierra la cumplan como se manda a pedimento del concejo de la villa de billa Rodrigo.
Corregda.
Juan de Horozco

8.- ARMAS DE LOS PASTORES Y BIENES PÚBLICOS (Capítulos 48 al 51)

48.- Que lospastores no tengan en sus hatos armas ningunas si no fueren los cuchillos que suelen.

Iten porque de traer los pastores e gañanes en sus cavañas y hatos armas ofensivas a avido muertes y otros escándalos en lo qual conviene aver rremedio hordenamos e mandamos que en las cavañas y hatos de qualesquier ganados que ubiere en nuestros términos los tales pastores e gañanes no puedan traer ni tener armas ofensivas como es arcabuz o escopeta, ballesta o lanza, espada, dardo, daga e puñal sino los cuchillos que suelen traer los pastores ni otras armas semexantes so pena que las ayan perdido aplicadas al cavallero o justicia que las tomaren e pagaren trescientos maravedis aplicados según dicho es. =

49.- Que no labren ni hagan algún edificio en los caminos ni beredas públicas fuera de sus heredades ni en los abrevaderos de ganados, cabañas, maxadas ni ejidos.

Iten hordenamos e mandamos que ninguna persona en los dichos nuestros términos sea ossado de arar ni cabar, ni labrar, ni hacer otro edifiçio ni lavor alguna en los caminos, ni beredas públicas que ban a otra parte por donde pasan los biandantes y en las cavañas e abrebaderos de ganados, ni en las maxadas o exidos, cotos y bedados e so color alguna ni hacer cossa que ympida el aprobechamiento público y común dello so pena de seiscientos maravedis por cada bez rrepartidos por tercias partes concejo, juez y denunciador y la tierra quede común como antes lo hera e pierda lo que ubiere edificado e sembrado el qual camino e bereda se entiende quando pasare adelante porque si en su labor rremata el dueño lopueda arar y hechar por do quisiere sin pena alguna. =

50.- Que ningunos ganados puedan entrar en el barvecho hasta aya cexado de llover tres días después.

Iten hordenamos e mandamos, hechos sus barvechos para sembrar en que ha echo costa e gastado su tiempo y abiendo llovido sobre los dichos barvechos y estando mojados, los pastores que los guardan por descuydo o por malicia dexan atrabesar los ganados por encima de los tales barvechos e por passallos los dueños de los barvechos rreciben mucho daño e perjuicio, por tanto mandamos que cada y quando ubiere llovido sobre los tales barvechos y esten moxados que ninguna persona deseen atravesar sus ganados por encima de los tales barvechos hasta ser pasados tres días después de aver dejado de llover sobre los tales barvechos y qualquier persona que lo contrario hiciere tenga la pena porcada una bez que los nuestros cavalleros hallaren con los dichos ganados atravesando los dichos barvechos por cada una rres de cabrío lanar de cien caveças avaxo un maravedí de día y dos maravedis de noche e por cada un puerco la propia pena y si fueren de cien caveças arriva estos dichos ganados tengan de pena de cada una manada trescientos maravedis aplicados por tercias partes juez, dueño del barbecho e Cavallero de Sierra ypor cada rres bacuna que no sea de arado o yeguas o otras bestias mayores que no sean de arada ocho maravedis de día y medio rreal de noche las quales dichas tomas que hicieren los dichos cavalleros mandamos que sea de vista y no de oydas  ni savida y declaramos que los barvechos anexos que se quedaren por sembrar pasado el mes de henero de cada un año de allí en adelante no se guarden aunque estén moxados y si los barbechos y los ganados fueren de un dueño no aya pena aunque los traviesen moxados y en quanto a la pena deste capítulo por hollar los barvechos mandamos que si los dueños e pastores de los tales barvechos y ganados pagaren a el cavallero que los prendaren y a el dueño del barvecho la pena el caballero no denuncie. =

51.- Las fuentes de los términos estén limpias y se guarden de dos baras en al erredor.

Iten hordenamos que porque las fuentes estén limpias y sus nacimientos para el bever de las gentes y su servicio y aprovechamiento que ninguna persona abrebe puercos, ni laben en ellas otras suciedades so pena de seiscientos maravedis aplicados por tercias partes juez, denunciador y concejo y que todas las dichas fuentes y nacimientos dellas que ansí están en nuestros términos fuera de los pueblos que son conocidos estén limpias para el dicho servicio de los hombres dos baras de medir al erredor dellas so la dicha pena porque así conbiene a el bien público. =



sábado, 9 de marzo de 2013

1.811.- Provincia marítima. VI.- Cortas y conducciones de madera.



1.811.- Provincia Marítima de Segura. VI.-Cortas y conducciones de madera. (B.N. Expediente sobre el régimen y administración de los montes de Segura de la Sierra y de su Provincia y memoria sobre el propio asunto. Martín Fernández de Navarrete. Madrid. Imprenta de D. Miguel de Burgos. 1.825)

Al mismo tiempo había ordenado el Señor ministro de Marina al archivero de su ministerio Don Juan Sans y de Barutell, reconociese el archivo de su cargo, y que previo un examen detenido de los expedientes que existiesen relativos a los montes de Segura, hiciese una exposición metódica de cuanto fuese oportuno y conducente a ilustrar una materia tan importante. En desempeño de este encargo presentó Don Juan Sans la siguiente

MEMORIA
SOBRE la situación geográfica y extensión de la provincia de Segura de la Sierra, con los pueblos y ríos que comprende, y utilidad, gobierno y administración de sus montes, según resulta de documentos originales existentes en el archivo del Ministerio de Marina

CAPITULO  VI

Cortas y conducciones de madera.
116  Supuesta la alternativa por años entre el Real Negociado de Sevilla, y la Marina, para proceder a la corta el año que toca a ésta, se remite del departamento con anticipación al ministro el presupuesto que forma el ingeniero comandante de las maderas necesarias con expresión del número y dimensiones: el ministro luego que le recibe pasa una copia al delineador destinado en aquella provincia, a fin de que reconozca los montes y haga elección de los parajes que tengan arbolado capaz de rendir las piezas del presupuesto, y con arreglo a su informe se dispone la corta en los sitios elegidos, que regularmente son muchos, y comprenden bastante terreno por estar los pinos gruesos mezclados entre otros muchos menores, sirviendo a estos de beneficio la corta de aquellos.

117 Evacuada la diligencia se convoca el número de hacheros que se juzgan necesarios, y después a su tiempo se procede a la corta y labra bajo la dirección del delineador; en el supuesto de que derribado un árbol se pasa seguidamente a descortezarlo, pues de lo contrario se picaría de polilla y otros insectos con perjuicio de su madera. Esta operación de corta, descortezamiento y labra, en la época de 1.777 siendo ministro Don Juan Pichardo, se ejecutaba desde marzo en adelante; práctica que dice debe continuarse para que las siguientes operaciones no se alteren por tener que medirse con las estaciones sucesivas del tiempo; y añade, que si en dicha menguante no se hubiese hecho toda la corta, o posteriormente se pidiesen mas maderas, podrá ejecutarse en la de agosto, porque en ambas fases está como parada o sin circulación la savia de los árboles. El delineador asiste constantemente a este trabajo, tanto para delinear las piezas para que se labren conforme al presupuesto, y se saque de cada árbol la que puede rendir, como para evitar las cortas voluntarias, a cuyo fin se destinan además otros sujetos.

118 Cortados, descortezados y labrados los árboles se van entregando por los operarios al delineador con lista expresiva de sus menas, y quedan por el pronto en el monte descansando sobre dos palos que llaman gobenes, a fin de que dándoles libremente el sol y el aire echen fuera la resina, porque no purgándose de ella no se sostendrían sobre el agua; y por esta razón si llueve durante la labra es preciso suspenderla para evitar el pisarlos estando mojados, en cuyo caso para la destilación de dicha madera con daño del árbol.

119 Finalizada dicha labor, el delineador presenta las noticias del recibo de maderas por menor a los hacheros, formando a cada uno de ellos su pliego, con expresión del número de piezas que ha labrado y sus dimensiones, tijando a cada una de dichas piezas el cargo o cargos que le corresponden, y después se hace el pago a razón de lo que se tasa por cargo, poniendo los hacheros los correspondientes recibos que sirven de documentos de data, con nota a su continuación firmada del delineador.

120 Seguidamente se da principio al jorro de las maderas, que se reduce a arrastrarlas o tirarlas desde los sitios en que se labran, a donde no pueden ir las carretas, hasta los en que puedan entrar para conducirlas. El jorro o arrastre se hace regularmente con los bueyes de la carretería del Rey con algunos sirvientes mas, a quienes se paga los jornales que devengan.

121 Puestas las maderas en disposición que puedan los carreteros cargarlas en sus carretas, empieza la conducción a las márgenes del Guadalimar de las destinadas al arsenal de la Carraca, que regularmente dura desde julio hasta octubre. Para esta faena se acopian las carretas de los pueblos mas próximos a la sierra, y suelen emplearse de 750 a 800 pares de bueyes abonándose lo correspondiente por codo y cargo en legua de distancia.

122 Luego que se acaba la conducción, se miden y reciben de nuevo las maderas y se forman a los carreteros iguales pliegos que a los hacheros, con expresión de las piezas y sus menas reducidas a cargos. Fijado el número de cargos que cada uno ha conducido, se reglan los precios según costumbre atendida la distancia, y pagados los carreteros ponen sus recibos en el pliego respectivo con la nota firmada del delineador a continuación.

123 Para el mejor orden y gobierno entre los carreteros y para evitar alborotos, riñas e incendios que podrían acaecer por descuido de no apagar las lumbres, se destinan personas de toda confianza y entereza, las que deben cuidar al mismo tiempo no cesen los trabajos de la conducción; bien entendido que las operaciones concernientes a ella se dirigen por los dueños de las carreterías.

124 El gremio de carreteros es tan útil al servicio de S.M., que sin ellos no podrían enviarse pinadas a los arsenales, y por esta razón se mandó en la citada real orden  de 28 de mayo de 1.764 procurasen los intendentes de marina fomentar las carreterías conservándoles en sus privilegios. Con este fin se les concedieron los viajes francos a la Mancha y Andalucía todos los años con cargamento de maderas menores como no fuesen salgareñas, privilegio que conservan todavía y contribuye mucho a su fomento, pues les proporciona un comercio muy ventajoso con los pueblos mas inmediatos de dichas provincias a quienes surten de maderas, y con los de su mismo país vendiéndoles el vino y aceite que traen de retorno, de cuyos géneros tienen mucha escasez.



125 Permanecen las maderas orilladas en el Guadalimar hasta noviembre o diciembre, que es cuando por razón de las lluvias suelen tomar agua suficiente, y entonces se bota al río la pinada y empieza su navegación. Esta se dirige por una comisión compuesta de un comisario director, un interventor, un capellán y de 250 a 300 jornaleros que encaminan las piezas por el río hasta que se une con el Guadalquivir, y entonces teniendo ya agua bastante hacen sus balsas que continúan dirigiendo a Sevilla, en donde se hace la entrega correspondiente. Los individuos que componen la comisión son mantenidos por la real hacienda, y se les señalan con este respecto los jornales. Para su subsistencia camina un hato de cabras por la orilla del río, y de trecho en trecho se hacen en los pueblos del tránsito las convenientes provisiones de trigo, vino, cebada y demás víveres. Camina asimismo una carretería de 25 a 30 pares de bueyes, en que se llevan los útiles, parte de víveres y demás necesario al surtido de la comisión.

126 Concluida la navegación de la pinada, y hecha en Sevilla la entrega formal de sus maderas, se restituye la comisión a Segura con todos los dependientes, donde rinde el director al ministro cuenta puntual de todos los gastos que ha ocasionado.

127 La conducción por el río Segura de las maderas para el departamento de Cartagena ofrece mayores dificultades. El asentista Don Francisco Vila las experimentó muy grandes en 1.765, en que por contrato transportó a aquel arsenal todas las que sirvieron para las naves de arboladura: solo para superar las de un paso que llaman la Toba, término de la villa de Segura, gastó cuatro meses de tiempo, y después de tanta demora y crecidísimos gastos y trabajos, habiendo llegado la pinada al puesto de los Almadenes de Calasparra, que es un estrecho de tres cuartos de legua, por donde corre el río entre dos sierras bastante elevadas, no atreviéndose a introducirla en él tuvo que echarla en tierra y llevarla en carreteríos  a su destino.

128 A causa de los muchos obstáculos y dificultades de dicha navegación, las maderas que se cortaron por los años 1.777, 1.778 y 1.779 para aquel departamento, hubieron de conducirse en carruajes por la carretera que costeó la Marina, y construyeron los ingenieros Don Manuel de Bernia, Don Manuel Travesí y Don Tomás Liokg, que pasa por las Casas de Carrasco hasta la Puebla de Don Fadrique; y aunque se abrió después  el Segura desembarazándolo de muchos estorbos, y se dirigieron por él algunas pinadas, que desembarcaron antes de llegar a la ciudad de Murcia por razón de los puentes, molinos, azudes y acequias de riego que impedían su curso, se mandó cesar en las remesas por agua, prueba evidente de que no resultaron ventajas de tales conducciones.

129 El ingeniero extraordinario Don José Mor de Fuentes, con el laudable fin de precaver el daño que padece toda madera que se transporta por agua dulce y disminuir el enorme costo que tiene, propuso a la junta del departamento de Cartagena por medio de su comandante Don Tomás Briant abrir un carril de dos leguas de largo desde Hornillo hasta Toba, y conducirla de allí por el campo de Lorca y Cuevas a Águilas o Mazarrón, donde embarcándolas en urcas del Rey o buques de particulares podría llevarse a la Carraca, asegurando que solo tendría de costo cada pie cúbico (Pie dice el documento de donde se ha sacado esta noticia; pero no puede haber duda en que debe decir codo) como unos 45 reales, siendo así que transportada por el Guadalquivir sale a 100 reales por codo.

130 En cuanto a la conducción a Cartagena, decía, que si se tratase de restablecer la comisión de cortas para aquel arsenal podría servir el mismo carril, aunque realmente sería acertado abrir otro de poco mas de una legua que saliese al término de la villa de Nerpio, y que solo ascendería a 40 reales el codo puesto en Cartagena. La junta en sesión de 22 de enero de 1.794 habiendo examinado atentamente la propuesta y visto que de verificarse lograría el real erario considerables ventajas, creyó muy propio de su obligación hacerlo presente a S.M., para cuyo fin en 24 del mismo mes remitió el presidente el acuerdo a la vía reservada de Marina.

131 Enterado el Rey de la propuesta y del apoyo que merecía a la junta, resolvió, pasase el ingeniero director Don Miguel de la Puente a examinar por si mismo el proyecto, y que de resultas informase con remisión de planos lo que creyese conveniente al servicio, y mandó expedir la correspondiente orden al director general de la armada Marques de Casa-Tilly en 14 de febrero del expresado año de 1.794. El ingeniero director desempeñó la comisión con el esmero propio de un celoso servidor de S.M., y con la prontitud que le permitieron sus males; y en el informe que dio en 18 de noviembre siguiente a su regreso el departamento demostró con evidencia que aun cuando se resolviese conducir al puerto de Águilas la madera que se destinase a la Carraca para examinar si la abundancia de sámago que padece es realmente hija del contacto repetido del pino con las aguas del Guadalquivir, no convendría sin embargo abrir el carril de Hornillos y la Toba proyectado por Mor de Fuentes, sino rehabilitar el que construyeron los tres mencionados ingenieros desde las Casas de Carrasco a la Puebla de Don Fadrique, que son 8 leguas de distancia, y tomar después la ruta hasta Águilas, cuesta de Lorca, Casas de Doña Inés, Algüeces y Lorca, asegurando al mismo tiempo que el restablecimiento del camino podría costearse con 70 u 80 M reales, cuando el costo de abrir el otro sería exorbitante, y para romper la cuesta de Despierta-Caballos apenas bastarían uno y medio o dos millones. En vista de tan poderosas razones no tuvo el Rey a bien abrazar el proyecto, y así se dijo de su orden al director general de la Armada y al capitán general del departamento de Cartagena en 16 de enero de 1.795.

132 Mas feliz fue el que propuso el ingeniero en 2º Don Timoteo Roch, de transportar en gabarras o chalanas por el Guadalimar y Guadalquivir las maderas en cuya corta estaba entendiendo; aunque al principio no dejó de hallar una atinada oposición en el señor secretario del despacho de Marina Don Domingo Grandallana, fundada en la justa duda que tenía de la utilidad de dichos barcos en razón de lo sucio de los ríos y magnitud de las piezas que debían conducirse.

133 Este oficial fue nombrado por el Rey en 2 de noviembre de 1.804 para el reconocimiento de los montes de aquella provincia, de sus maderas, aplicaciones y usos en la construcción de buques y otros objetos del arsenal de la Carraca; y en 8 de enero de 1.805 con motivo de ciertas competencias con el ministro sobre que éste le entregase los monte, declaró el Rey que su comisión consistía en la parte facultativa: que estaba a su cargo el reconocimiento, señalamiento u corte de maderas; pero que no debía mezclarse en la economía o encargo de dicho ministro.

134 Sin embargo de la expresada real orden, continuó entendiendo en virtud de otra anterior de 21 de diciembre en el modo de acelerar el curso de una pinada que se hallaba detenida por algunos obstáculos que retardaban su navegación; pero como por una parte convenía mucho adelantar la corta para nueva pinada, y por otra extinguir el fuego de la discordia, que iba tomando demasiado cuerpo, se le ordenó suspendiese todo procedimiento sobre la referida conducción, y que para la de la siguiente manifestase cuanto juzgase útil.