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lunes, 9 de noviembre de 2009

1.936-1.939.- Causa General. Memorandum de la Guerra Civil en Villarrodrigo.



1936-1939. Causa General de la provincia de Jaén. Memorandum de la Guerra Civil en Villarrodrigo. AHN. Fiscalía del Tribunal Supremo. (Sig. FC-Causa_General, 1008,EXP.12 Pags. 111 a 121 (Ministerio de Cultura. Portal de Archivos Españoles (PARES))

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=3&txt_id_desc_ud=4748095&fromagenda=N

(Nota: Este documento de la Guerra Civil en Villarrodrigo, desde el punto de vista nacionalista, que está sin fecha y sin firmas, es un grito de todo un pueblo en defensa de sus autoridades republicanas en aquel momento pendientes de juicio y también en defensa de los propietarios y del Sr. Cura, también perseguidos por los tribunales nacionalistas por haber sobrevivido a la persecución durante tres años y por tanto acusándoles de convivencia con los republicanos.)


MEMORANDUM DE LA GESTIÓN GUBERNATIVA REALIZADA POR EL AYUNTAMIENTO DE VILLARRODRIGO (JAÉN), DESDE EL 18 DE JULIO DE 1.936 HASTA SU ENTREGA A LAS FUERZAS NACIONALES.


Excepcional, sin duda, es la gestión gubernativa del Ayuntamiento de Villarrodrigo ha realizado desde que estalló el movimiento de 18 de julio de 1936, hasta los momentos mismos de su entrega de poderes a las victoriosas fuerzas nacionalistas.
Para que quienes en la nueva situación hayan de depurar su actuación, admítanse, como elementos de juicio, estos datos que aquí se exponen, todos ellos veraces de toda veracidad.
Pero antes valga presentar las personalidades que han encarnado dicha autoridad.


ALCALDE

Valentín Fernández Navío.- Hombre de carácter entero, ha sido el amparador constante de todos los elementos considerados como enemigos del marxismo. Militante en el Partido Socialista desde el año 1.931, mentor y director de la organización local, ha sabido sustraerse desde su puesto de alcalde a venganzas o revanchas, evitando resueltamente que otros las cometiesen. Fue nombrado para el cargo a raíz de las elecciones generales del mes de febrero de 1.936, o sea antes del movimiento revolucionario, cuyo acontecimiento le sorprendió en el cargo.


SECRETARIO

Don Antonio Arias Pastor.-
Fue nombrado secretario en el mes de Marzo de 1.926, durante la Dictadura del General Primo de Rivera. Es la figura más saliente de la gestión municipal y gubernativa, como técnico y asesor de un Ayuntamiento, integrado en su totalidad por trabajadores manuales de mediocre calidad intelectual y de ausencia casi absoluta de cultura.
Hombre de arraigadísimas convicciones religiosas, y templado en ideas políticas conservadoras, fue blanco preferente de los elementos revolucionarios, que de otros pueblos llegaron a Villarrodrigo en los primeros días del movimiento.
Acusado, después, como elemento fascistizante y derrotista, fue preso por las fuerzas de Asalto y conducido a Jaén. Donde fue libertado por haberse trasladado la Corporación municipal a dicha población a protegerle y defenderle.
Animador constante de los elementos locales adversarios de la política dominante, y de los refugiados y acogidos políticos acogidos en el pueblo, a quienes acogía en su domicilio para escuchar las emisiones de radio del Gobierno nacionalista.
Famoso es en Villarrodrigo el altar y la colección de imágenes religiosas que posee en su domicilio, donde, con su familia, les rinde culto fervoroso, sin que llegase a importarle las persecuciones que sufrieron los elementos católicos; aunque, en verdad, debe declararse que en este pueblo no se han padecido, siendo rarísima la casa del pueblo que no ha tenido siempre colgados sus cuadros religiosos sin recato de ninguna clase.


OTROS MIEMBROS DEL AYUNTAMIENTO

Bernabé Navío Muñoz.- Hechura política del alcalde y gran amigo suyo, fue el colaborador más eficaz de su actuación. Militante antiguo en el Partido Socialista, fue objeto, en época anterior a la revolución, de un boicot por ciertos patronos (igual ocurrió con el resto de los obreros socialistas), colocándole en situación económica dificilísima. No obstante esto al ocupar después la Consejería municipal de Abastecimientos, no ha hecho objeto de represalia a nadie, en contraste con lo ocurrido en otros pueblos donde se le han negado las subsistencias a los elementos motejados de derechistas.
Manuel Millán Campos.- Concejal, representante de la C.N.T. Para que fuese nombrado hubo que ser presentado por el Ayuntamiento como militante socialista, cosa que jamás ha sido. Interesaba recoger esta figura en el Ayuntamiento. Es y fue hombre de la confianza de los elementos de derecha de la localidad, que le protegieron descaradamente para que sirviese de elemento de choque o de acción contra los socialistas durante el boicot patronal.
Manuel de Gracia Fernández.- Depositario de los fondos municipales. Es hombre de conocidísima significación derechista, nombrado para el cargo por sus correligionarios políticos, cuando gobernaron, y que ha sido respetado en el cargo por el Ayuntamiento socialista.

JUZGADO MUNICIPAL

La composición de este Juzgado es curiosa: El juez, Don Daniel Ojeda Tirado, es el juez que designaron las derechas, y en su cargo ha seguido sin interrupción; el juez suplente, Don Maximiliano Mesas de Gracia, es tan derechista, que estuvo a punto de ser fusilado en los primeros días de la revolución; el fiscal, Don Manuel Martínez Ojeda, elemento destacadísimo de derechas, que fue designado por ellas para el cargo, y que ha sido respetado en su puesto; el fiscal suplente, Don Severiano Fernández, que estuvo detenido por el SIM y que es un conocido derechista, y el Secretario, Don Gerardo Rivas Garrido, huido de su pueblo porque querían matarle por derechista.
De todos ellos tuvo necesidad de responder y garantizar el ayuntamiento obteniendo para unos la confirmación en los cargos, y para otros la designación correspondiente.



GESTIÓN DEFENSIVA DE LOS ELEMENTOS DERECHISTAS

En los primeros días del movimiento revolucionario y en ocasión de hallarse en el pueblo milicias armadas, procedentes de Linares, La Carolina, Andujar y Beas de Segura, fueron detenidos por ellas, maniatados, apaleados, y conducidos al lugar llamado “El Calvario”, con el propósito de ser fusilados, los siguientes vecinos: Celedonio Vera Palomo, Cruz Nievas Hurtado, Manuel, Antonio y Vicente Fernández Campos, Carlos Serrano Serrano, Valerio Gallego Puentes, Zenón Navío Nievas, Vicente Olivas Corrales, Rafael Campos Palomo, Julián Millán Fernández, Antonio Fernández Millán, Primitivo Cifuentes Juárez, Maximiano Mesas de Gracia, Manuel Serrano Mesas, y Luis Navío Gómez. La energía del Alcalde a quien sorprendieron los acontecimientos descansando en su domicilio, así como al Secretario y demás autoridades, evitó la consumación de los asesinatos, y obligó a que cesasen inmediatamente los malos tratos; dando lugar a que llegase la Guardia Civil, que había sido avisada, que puso fin a situación tan difícil, libertando a todos los detenidos.
Ahora vamos a referirnos al episodio más doloroso de cuantos han ocurrido en Villarrodrigo, desde que estalló la revolución. Al disponerse el desarme de los elementos derechistas de toda la provincia, algunos de este pueblo se resistieron a la orden, haciéndose fuertes en el domicilio de Don Pedro Polidura Ortega, desde donde se hicieron disparos para rechazar el ataque de las milicias forasteras, que pretendían incendiar el edificio. La situación que estos acontecimientos provocaron fue gravísima y pudo tener incalculables consecuencias, pues las emisoras rojas no cesaban de llamar la atención de los revolucionarios de la provincia, hablándoles de una gran ofensiva derechista en Villarrodrigo. Solo la serenidad y el arrojo del alcalde libró al pueblo de una verdadera carnicería. El derechista Maximiano Mesas de Gracia, fue enviado por el alcalde como parlamentario, durante siete veces, con cartas autógrafas suyas, gestionando la solución del conflicto; a base siempre de garantizarles la vida y dispensarles una protección decidida. Llegó la Guardia Civil, que había sido avisada, y se produjo la rendición; el alcalde, entonces, hubo de dirigir las operaciones de protección, de forma tal que cuando salieron de la casa los rendidos, ya habían sido alejados de las inmediaciones los milicianos forasteros, que a toda costa querían matar a los detenidos. Dispuestos los camiones, por gestión del alcalde, para el transporte de los presos y de algunos familiares que querían acompañarles, por la Guardia Civil se confeccionó una lista de las personas que debían ser conducidas presas a Jaén, que ya estaban subidas en los camiones para el inmediato viaje. El alcalde, al serle mostrada la lista en cuestión, hubo de protestar –en su humanitario deseo de reducir el número de los presos- de la inclusión de algunos elementos, desde luego de clara significación derechista. Revisada la lista por el Alcalde y por el Secretario, pudieron obtener la eliminación de la misma del padre político de Don Pedro Polidura, y de Don Antonio Gómez González, Don Agustín Polidura Ojeda, Don Antonio Fernández Millán, Don Juan Romero Hurtado, y Don Feliciano Solano Millán. Parte de éstos se quedaron en el pueblo; otros por acompañar a sus familiares siguieron en los camiones hasta Jaén, y otros, ante la efervescencia de los elementos forasteros, hubo necesidad de simular –por acuerdo reservado con el Teniente de la Guardia Civil- que seguían presos, hasta que llegaron a Jaén y allí se les puso en libertad por la Guardia Civil, según lo convenido.
Una muestra más del celo del alcalde por la vida de los detenidos. Cuando eran conducidos en los camiones por las calles del pueblo para buscar la carretera, se pretendió agredirles a tiros por los elementos forasteros, desde los balcones del tránsito, tomados al asalto a tal efecto; noticioso el alcalde de tal propósito, mandó a los presos que se sentasen en los camiones, para reducir el blanco, y él, de pie, en uno de los vehículos, fue vigilando el trayecto. No ocurrió incidente alguno.
Llegado el momento de que el Tribunal Popular juzgó a los detenidos, el Ayuntamiento de Villarrodrigo, aceleró todas sus posibilidades de amparo. Pero conocido es el procedimiento expeditivo que utilizaron aquellos tribunales, y lo difícil que era intervenir en sus decisiones, puesto que en ellas juzgaban una porción de factores, y a conveniencias revolucionarias, proyectadas hacia la política general imperante. No obstante, el Ayuntamiento de Villarrodrigo empleó todos sus desvelos, toda su influencia y todos los sacrificios que humanamente le fueron posibles. Seis penas de muerte se pidieron, y a muerte fueron condenados seis de los encartados. El Ayuntamiento de Villarrodrigo, cuando la sentencia fue firme, solicitó el indulto de todos ellos, pero desgraciadamente pudo obtener solamente el de tres. Los otros tres, naturales o vecinos del pueblo de Siles, no tuvieron por lo visto de que el Ayuntamiento de aquel pueblo informase favorablemente, como lo había hecho el de Villarrodrigo, y fueron ejecutados. Interesa hacer notar que el informe de las autoridades de Villarrodrigo fue citado por el abogado defensor como prueba de descargo. El mismo abogado citó también al alcalde de Villarrodrigo, como testigo de descargo, en el acto del juicio oral.
Para dar idea del ambiente de peligrosidad que existía para quienes hiciesen algo a favor de los condenados, citamos el caso de que, cuando el Ayuntamiento circuló el telegrama de indulto, ninguno de los familiares de los mismos se atrevió a llevar al despacho a la estación telegráfica más cercana, y hubo de hacerlo personalmente el Secretario del Ayuntamiento; gesto que fue calificado de temerario.
Otro telegrama a favor del condenado Don Pedro Polidura (ejecutado después que los otros dos) fue cursado desde Albacete, a solicitud de su esposa, por el Secretario del Ayuntamiento, y a presencia de los vecinos de Villarrodrigo, Agustín Polidura y Felipe de Gracia.
Los familiares de los presos y ejecutados han encontrado siempre una acogida respetuosa y llena de garantías dentro del término y en el pueblo mismo de Villarrodrigo. Digamos ahora que la esposa de Don Pedro Polidura, cabeza derechista de la localidad y uno de los presos por la Guardia Civil, puesta de rodillas y llorando agradeció con vivísimas frases la actitud del alcalde, en los trágicos momentos de la detención.
De estos presos, fueron absueltos Juan de la Cruz Millán, Jenaro Garrido González, Agustín Polidura Ojeda, Vidal Campos Montañés y Rafael Campos Palomo; pero fueron retenidos gubernativamente. Solicitados informes otra vez y pedida opinión al Ayuntamiento sobre si debía mantenerse la detención (oficios del gobernador, nº 5019 y 5062, del año 1.936), se contestó negativamente, e inmediatamente fueron puestos en libertad.
Conocidos eran de la autoridades locales otros elementos que se hallaban en la casa donde se hicieron fuertes los derechistas, y que pudieron escapar de ser detenidos. Citemos nombres: Victoriano Serrano Navarro, Daniel Hurtado Serrano, José Navío de Gracia, Agustín Olivares Mesas, Felipe de Gracia Fernández, José Sánchez Salas, Egisipo Garcelán Tirado, entre otros; amen de algunas mujeres que eran familiares de los que allí estaban. Pues bien; a ninguna de estas personas se les ha molestado lo más mínimo por las autoridades locales.
Cuando aún no se habían rendido los sitiados en la casa de Don Pedro Polidura, en un descuido de ellos, los milicianos forasteros consiguieron detener a cuatro de los mismos, Juan José Gómez Tirado, Juan de la Cruz Millán Solano, Juan Romero Hurtado y Primitivo Cifuentes Juárez, que en unión de Antonio Gómez González, Antonio Fernández Millán y otros, fueron conducidos al local de la U.G.T. del que se habían posesionado los forasteros, donde se les maltrató a palos, a culatazos, y les fue cortado el pelo con una hoz; hasta que llegó el alcalde, que fue enterado de lo que pasaba por su hijo Juan, el que, pistola en mano, cortó aquellos desmanes, y asumiendo la responsabilidad de los detenidos, en unión del concejal Bernabé Navío Muñoz, lo acompañó al cuartel de la Guardia Civil.

Gestiones a favor de detenidos.-
El Guardia Civil, con destino en Alcaraz (Albacete), sublevado en Albacete y preso en la cárcel de dicha población, fue puesto en libertad merced a las gestiones del Ayuntamiento de Villarrodrigo; quien envió a dos de sus agentes para que le acompañaran a este pueblo, protegiéndole en el camino hasta este pueblo, donde ha residido y se le han facilitado medios de subsistencia. El nombre de este guardia, omitido arriba por distracción, es el de Ángel Sánchez Gascón.
Antonio García Navío.- Sargento de la Guardia Civil y también sublevado en Albacete, preso a bordo de un barco, fue puesto en libertad merced a gestiones del Ayuntamiento de Villarrodrigo. El alcalde, personalmente, obtuvo de los centros obreros de los pueblos donde el sargento en cuestión había estado destinado, que informasen favorablemente.
Don Miguel Carrillo Antón de Lobera.- Farmacéutico y abogado de Huelma, ex-juez de instrucción, que jamás ha residido en Villarrodrigo, donde tampoco era conocido. A petición de uno de sus familiares, por influjo del Ayuntamiento de Villarrodrigo fue puesto en libertad cuando se hallaba en el presidio de Alcalá de Henares. Unos delegados de dicho Ayuntamiento le protegieron durante el viaje hasta el pueblo de Bienservida (Albacete), donde fijó su residencia, y donde suele recibir víveres facilitados por la Consejería de Abastos de Villarrodrigo.
Don Pablo y Don José Cuenca Calzada.- Huido el primero de Iznatoraf, donde era Maestro nacional, y de Castril, el segundo, donde era capataz de obras. Don José Cuenca, acusado de haber fabricado bombas para usarlas contra los obreros de dicho pueblo. En cuanto a Don Pablo Cuenca, acusado de propagandista de derechas, presa codiciada por los obreros de Iznaroraf, fue buscado por dos veces por elementos de acción de dicho pueblo, que vinieron a este, exprofesamente, en un automóvil; sin duda para asesinarle, como hicieron con su padre político el farmacéutico de Iznatoraf, Sr. Anaya. Ambas veces, por la resuelta actitud del alcalde, hubieron de desistir de llevárselo; obligando a esta autoridad y al Secretario a trasladarse a Alcaraz para celebrar una conferencia con el Gobernador de Jaén, para obtener autorización para proceder contra quienes buscaban tan insistentemente al Sr. Cuenca.
En cuanto a Don José Cuenca, se recibió una carta del alcalde de Castril, preguntando por el mismo para que fuera puesto a su disposición; se le contestó que el reclamado estaba a la disposición del Alcalde de Villarrodrigo, en calidad de detenido, el que reclamaba para sí las primicias en el castigo. Y lo que ocurría era, que Don José Cuenca estaba en su casa, absolutamente garantido, y gozando de absoluta libertad.
En una de las visitas que hicieron los elementos de Iznatoraf para llevarse a Don Pablo Cuenca, fue este visitado por la esposa del Consejero de Abastos, Bernabé Navío, para, con licencia de este ofrecerle su domicilio para esconderle.
A ambos hermanos, para garantizarles en lo futuro, les dio el alcalde carnet del Partido Socialista.
Don José María Ruiz Romero.- Cura párroco de Villarrodrigo. Por su condición de sacerdote era buscadísimo por los elementos revolucionarios. Fueron innumerables los intentos de detenerle, hasta que, de acuerdo con el interesado, se trasladó a Orcera, previas ciertas garantías que ofrecieron las organizaciones obreras de dicho pueblo. Pese a ellas fue detenido este Sr. Cura, en Orcera, y condenado a ser privado de la vida. Noticioso el alcalde y demás autoridades de Villarrodrigo, realizaron rapidísimas gestiones para garantizarle y responde de su gestión como sacerdote; consiguiendo ponerle en libertad. Trasladado otra vez a Villarrodrigo, se le facilitó un carnet sindical para que le sirviese de amparo.
Una de las veces que, antes de este episodio, intentaron detenerle, el propio alcalde de Villarrodrigo, armado de escopeta, tuvo que montar una guardia nocturna en la puerta de su domicilio, para defenderle.

D. Francisco Ojeda.- D. Luis Marín.- Si han escapado con vida, pese a los reiterados deseos de proceder contra ellos que tenían ciertos elementos, se debe también a la actitud del Alcalde y del Ayuntamiento de Villarrodrigo.
Don José Dávila.- Capitán de Guardias de Asalto, con destino en Madrid, de donde huyó con su esposa, en gravísimo trance de ser asesinado, para refugiarse en Villarrodrigo, pueblo que no conocía siquiera, y donde halló inmediatamente la protección de las autoridades. Este señor comunicó confidencialmente a las mismas, ser pariente del general Dávila, y su esposa, parienta del Marqués de Luca de Tena y de D. Juan de la Cierva. La confianza que el Sr. Dávila ha gozado, puede medirse por el hecho de que por el Consejero de Abastos se le han confiado misiones delicadas sobre el suministro de víveres a la población.
D. Ángel Sabador Roldán.- Periodista de combate; con destino últimamente en “ABC”, de Madrid. Dirigente de los Sindicatos Libres de Cataluña, protegido del General Martínez Anido, y afiliado a Falange Española de Madrid, circunstancias que no ignoraron el Alcalde, el Secretario y demás autoridades.
Don Camilo Amaro García.- Farmacéutico de Huelma, declarado en rebeldía por los Tribunales, que le consideraban desafecto al régimen, según requisitoria inserta en el Boletín Oficial; cuya circunstancia también fue conocida por el Alcalde, Juez y demás autoridades locales. Ni se le detuvo, ni se ha menguado un ápice la consideración y el respeto con que fue recibido al llegar huido de su pueblo.
Don Juan Ángel Sáez Martínez.- Vecino de Alcaraz, propietario; licenciado del presidio de Chinchilla, donde estuvo cumpliendo condena por haber sido propagandista de partidos monárquicos. Se le colocó como Oficial del Ayuntamiento y Agente ejecutivo del mismo.
Don Gerardo Rivas.- Vecino de Siles y Secretario judicial. Hubo de huir de su pueblo, perseguido de muerte. Fue nombrado Secretario del Juzgado Municipal de Villarrodrigo.
Don Isaías Morales.- Don Luis Montero Ruiz.- El primero, Cura párroco de Torres de Albanchez, y el segundo, ejercía su ministerio sacerdotal en Argamasilla de Alba. Refugiados ambos en Villarrodrigo, porser perseguidos en sus pueblos.
Don Octavio López Serrano.- Vecino de Alcaraz, de donde tuvo que huir por ser perseguido como derechista.
Doña Ana María Aibar Pérez y sus hijos.- Viuda de Don Francisco Anaya, farmacéutico titular de Iznatoraf, asesinado en dicho pueblo. Esta señora y sus hijos, obtuvieron permiso del Alcalde para trasladarse a este pueblo donde se les albergó y amparó con la mayor consideración.
Don José Mª Megía Álamo.- Vecino de Montiel (C.Real) que al ser sacado de su domicilio por unos milicianos, para ser asesinado en unión de otros que sucumbieron, consiguió romper sus ligaduras y fugarse a los montes próximos a Villarrodrigo, donde permaneció durante dos meses, hasta que pudo comunicar con el vecino Don Pablo Cuenca, quien obtuvo del Alcalde autorización para esconderle en su domicilio, donde ha permanecido ignorado durante 28 meses.
Don Emilio Campos Montañés.- Ex-alcalde de Villarrodrigo durante la Dictadura de Primo de Rivera, y el enemigo más destacado que tuvieron los elementos marxistas. Salvó su vida de la persecución de que se le hizo objeto por parte de las milicias forasteras que invadieron el pueblo, y ha permanecido oculto en una casa de Villarrodrigo, a ciencia y paciencia del alcalde socialista actual.
Don Severiano Fernández Olivas.- Vecino de Villarrodrigo y fiscal suplente del Juzgado. Dos veces se personó el SIM para detenerle, por pesar sobre él una acusación de desafecto. Ninguna de las dos veces consiguió la policía llevárselo; hasta que en una tercera visita fue imposible evitarlo. El informe que el Ayuntamiento dio, fue de tal naturaleza, que a los siete días fue puesto en libertad.
Don Doroteo de Gracia Martínez.- También la policía del SIM pretendió detenerle porque su hijo se pasó al Ejército nacionalista. El Ayuntamiento evitó que se practicase la detención.
Don Manuel Carrillo Jiménez y tre más.- Lños cuatro vecinos de Bienservida (Albacete) detenidos en su pueblo y conducidos a Albacete. El alcalde de Villarrodrigo, en gestión personal, obtuvo del Gobernador la libertad de los cuatro, el mismo día de su llegada a dicha capital.

FACULTADES GUBERNATIVAS DEL ALCALDE

En los tres años largos que ha sido alcalde Valentín Fernández, no ha practicado ni una sola detención gubernativa, ni aún siquiera por motivos que no fueran políticos.
En el pueblo se oían las emisiones de radio de la España nacionalista, a gran voz y sin recato alguno. Jamás intervino la autoridad.
Y había otros motivos, que de haberse dado en otro lugar, hubiesen sido objeto de sanciones gravísimas. Así, no se ha procedido contra Antonio Navío, fundador de una organización clandestina de Falange Española, según documento autógrafo firmado por el mismo que obra en poder del Alcalde, desde hace mucho tiempo. Tampoco se procedió, a pesar de existir en manos de la misma autoridad documentos probatorios, contra Severiano Fernández Olivas, Silverio Campos Campos, Marcial Mesas de Gracia, Juan Antonio Hurtado Bueno, Constancio Serrano Serrano, Fidel de Gracia Fernández, Francisco Suárez Gómez, Pedro Lisalde Millán, Julián Jiménez Martínez, Severiano Fernández Campos, Florencio García González, y Manuel de Gracia Fernández, fundadores del Partido Republicano Conservador. El presidente de este partido, Don Edelmiro Segrelles, y D. José Sandoval Campos, presos por los elementos forasteros el día de la revuelta, fueron condenados a presidio.
Las pruebas de todas estas designaciones fueron entregadas al Alcalde para que este procediese contra los interesados, sin que se haya realizado otra acción que encubrirlas y callar la denuncia.
De forma igual se ha procedido con respecto a los dirigentes de la C.E.D.A. y otros partidos derechistas. Ciemos a Gorgonio Hurtado Bueno, y sus hijos Ignacio y Antonio; D. Carlos Serrano Serrano, y las dirigentes de acción femenina Dª Genoveva Ruiz Romero (hermana del Cura párroco); Dª Pilar Martínez Ojeda y la Sta. Genoveva Martínez Ojeda, esposa y hermana política del Secretario del Ayuntamiento, y Dª Clara García García. Como los ficheros de los partidos fueron ocupados en Jaén, desde allí se han solicitado informes gubernativos, que el Ayuntamiento de Villarrodrigo dio siempre de tal forma que no han sido molestados lo más mínimo.


CUESTIÓN RELIGIOSA

La iglesia parroquial conserva la Patrona del pueblo y otras imágenes. Uno de los mantos de la Virgen, en el domicilio del Secretario del Ayuntamiento. En la Casa Consistorial se custodian el Sagrario, dos cálices, dos coronas y otros ornamentos del culto. Las Sagradas Formas estuvieron custodiadas en el Ayuntamiento durante los primeros cinco meses de la revolución, hasta que dos policías de Jaén cometieron con ellas sacrilegios inevitables.
La llave de la iglesia, que se conserva en el Ayuntamiento, ha sido facilitada varias veces para que los soldados del pueblo que habían de incorporarse a filas pudiesen despedirse de la Virgen.
En estos días últimos, cuando las emisoras de radio anunciaban la inmediata victoria del General Franco, hombres y mujeres marchaban a las inmediaciones del templo a postrarse de hinojos y rezar en acción de gracias. La autoridad no estorbó, sino que elogió la decisión.

RECLUTAMIENTO Y MOVILIZACIONES DE QUINTAS

Seguramente el pueblo de España donde menos caso se ha hecho de las órdenes de movilización, ha sido Villarrodrigo. Nada menos que nueve quintas han quedado por incorporar, resistiéndose la presión y las amenazas de las autoridades civiles y militares, desde hace más de siete meses. El mismo Alcalde, el Consejero de Abastos y el Secretario, que estaban movilizados, se negaron a incorporarse. En igual condición se hallaban varios de los refugiados políticos que, falseando los cupos del pueblo, se les incorporó a los mismos, con la intención de que no hiciesen su incorporación.
Tan famoso se hizo el Ayuntamiento de Villarrodrigo por su impasibilidad ante las órdenes militares, que venían de los pueblos limítrofes a solicitar la inclusión en el censo militar del mismo, con el deliberado propósito de rehuir la incorporación al Ejército combatiente.
Cuando se recibían órdenes relacionadas con la detención de desertores o familiares de los mismos, jamás se cumplían; los informes que solicitaban sobre la conducta política de los incorporados, todos fueron favorables; y si se personaba la policía del SIM para hacer detenciones, siempre había un recado oportuno, y, en último caso, una oposición decidida.
Las inmediaciones del pueblo siempre han estado llenas de soldados desertores de los frentes, que recibían auxilio de comida por parte del vecindario, a ciencia y paciencia de las autoridades, que jamás hicieron un gesto de desagrado o la intención de evitarlo.

INCAUTACIONES DE FINCAS

En el término municipal de Villarrodrigo no hay ni una sola incautación de las ordenadas por la llamada Junta Provincial de Incautaciones Rústicas, pese a su machacona insistencia; por la sencilla razón de que el Ayuntamiento no ha declarado enemigo del régimen a ninguno de los propietarios, incluyendo a los que habían sido condenados por desafección.

MÁS SOBRE LA CONDUCTA DEL SECRETARIO MUNICIPAL

Logró salvar del asalto a la casa de Don Pedro Polidura, una caja que contiene numerosos pagarés y recibos a favor del mismo. Estos documentos se guardan para ser entregados a quien corresponde.


MÁS SOBRE LA CONDUCTA DEL ALCALDE

Hay un episodio digno de explicar. Como quiera que las únicas armas de caza obran en poder de las autoridades, y son muchos los aficionados en el pueblo, todos derechistas, éstas están en poder de los mismos, cedidas por sus tenedores. En los primeros tiempos del movimiento, por este motivo, ocurrió un choque entre algunos elementos izquierdistas del pueblo y los cazadores derechistas, resultando éstos desarmados por un grupo que capitaneaba el Presidente de la Juventudes Socialistas Unificadas. Al enterarse el Alcalde, le pegó una paliza con el bastón de la Alcaldía, que quedó roto. Esto motivó que los elementos comunistas y de las juventudes promoviesen un motín, al grito de ¡a matar al alcalde, que es fascista¡. Esta autoridad tuvo que huir del pueblo durante tres días, hasta que fue restablecido el principio de autoridad.
El Ayuntamiento fue asaltado por los revoltosos, quitándole la llave al Secretario, que estaba enfermo en cama. También tuvo que esconderse el concejal Bernabé Navío.


ACTITUD DEL AYUNTAMIENTO EN LOS ÚLTIMOS DÍAS

Tan pronto como el Alcalde conoció por la radio la situación, se ordenó por su autoridad se pregonase un bando en el que se anunciaba al vecindario que las tropas del General Franco eran dueñas de la situación y que había que entregarles el poder; pero que él, que no pensaba abandonar su cargo, velaría celosamente por el orden público, hasta que entregase el mando a la persona que hubiere de sustituirle, designada por las autoridades nacionalistas.
Serán contadísimos los alcaldes que hayan hecho otro tanto.
Por la Alcaldía se dispuso la confección de banderas nacionales, para que cuando llegasen las fuerzas, fuesen recibidas dignamente.
Por el Secretario del Ayuntamiento fueron retiradas estampas alegóricas de la República que figuraban en los locales municipales.


LOS ABAJO FIRMANTES, ALUDIDOS EN EL CUERPO DE ESTE ESCRITO, DECLARAN SER CIERTO LO QUE CON RELACIÓN A ELLOS SE DICE.

1 comentario:

Manrique dijo...

D. Isaías Morales Torres, cura ecónomo de Génave, en 1916.
Cura Párroco de Torres de Albanchez, nombrado el 18 de junio de 1926?.
Bachiller en Artes y Licenciado en Teología.
Premio del certamen cultural celebrado en Alicante, enero 1916.
Académico correspondiente a la provincia de Jaén, nombrado por la Real Academia Sevillana de Buenas Letras el 15 de mayo de 1927.